Es la foto del día que podemos ver en muchos negocios…Desde este fin de semana, Tarifa vuelve a sumergirse en su etapa más apagada del año. El cierre simultáneo de numerosos locales comerciales y hosteleros deja a la ciudad con una oferta mínima, insuficiente para resultar atractiva tanto para visitantes como para quienes viven en ella durante todo el año.
La estacionalidad, siempre presente, se convierte así en un problema estructural. Demasiados negocios bajan la persiana durante el invierno y a la vez, transformando calles habitualmente vivas en un escenario de actividad casi inexistente. El resultado es una ciudad que, durante meses, desaparece del mapa turístico y comercial.
Medidas recientes como el giro fiscal con deducciones del 50% a quienes abran al menos 10 meses, impulsado por el Ayuntamiento van en la dirección correcta, pero su impacto no es inmediato. Mientras tanto, Tarifa afronta otro invierno marcado por el cierre generalizado de negocios y la falta de una oferta mínima que permita sostener la actividad.
El riesgo es claro: cada invierno sin vida en las calles refuerza la idea de que Tarifa solo existe en verano. Y una ciudad que cierra durante meses no solo pierde ingresos, pierde hábito, presencia y futuro.
















Un comentario
La mayoría de negocios de hostelería se ven con la necesidad de cerrar en otoño e invierno debido a la falta de clientes para ser negocios sostenible económicamente.
Por mucho que se quiere estirar la temporada, no hay clientes para todos.
Si todos se mantienen abiertos la economía de muchos se verían afectadas, incluso algunos pueden que tengan que echar la persiana.
Desde fuera como desde la barrera, se ven las cosas de una manera, pero desde dentro la cosa cambia.
No sólo es comprar productos y vender para sacar lo invertido, hay más que pagar, electricidad, agua, basura, teléfono, alquiler, seguros, seguridad social, IRPF, mantenimiento del establecimiento, trabajadores, etc…
Además los trabajadores, en algunas ocasiones ya que no es como en otros empleos que tienen una actividad continua en las tareas a realizar están esperando a que lleguen los clientes y de lunes a viernes la cosa está bastante calmada y fin de semana bastante estresada, pero ojo, la jornada laboral es la que es y las horas extras no pueden superar más de 80 anuales por trabajador.
En fin que depende desde dónde se mire la opinión es una u otra.
Yo defiendo al que está abierto y al que opta por cerrar, ya que entiendo la situación. Si estuviésemos en la costa del sol, la cosa cambiaría.
Pero quizás entonces tendríamos problemas con los vecinos que gracias a la estacionalidad del turismo en Tarifa, pueden realizar su vida sin sobresaltos durante unos meses.
Para opiniones, como los gustos en colores, que pueden ser muy variados