Ayer, las llamas no solo quemaron «cuatro tablas» como apuntan algunos, se perdieron «las cuatro tablas» que conectaban el centro con la naturaleza del día a día, coloquialmente «el camino del colesterol». Esas cuatro tablas donde se esconden conejos y serpientes al ser territorio de caza de rapaces… no son cuatro tablas cualesquiera; eso depende de la mirada. Se perdió «el puente», parte del imaginario popular tarifeño.
El camino de las conversaciones, de los paseos, de los amigos, de quienes corrían cada tarde y de quienes llevaban pan a los peces bajo sus pilares para interactuar con ellos.
Ese lugar al que se llegaba a pie desde el centro y que, sin hacer ruido, formaba parte de la vida del pueblo, hoy está cercenado. Y con él, una de nuestras puertas a la naturaleza.
Ya se escucha la pregunta en los bares, los kioscos y los mentideros: ¿ojú ya verás para arreglarlo? ¿Cuándo volveremos a disfrutar de nuestro Paseo del Colesterol? Todos sabemos que cuando algo «se rompe» en Tarifa, el tiempo se congela y tendemos a normalizar….solo hay que disfrutar del paseo de Los Lances para constarlo.
Tarifa no ha perdido «cuatro tablas» de un puente, ha perdido «el puente», una de sus principales puertas a la naturaleza en el día a día, ojalá pronto vuelva a unirnos con ella. Es la foto del día.



