Así se encuentra hoy el Paseo del Colesterol, lugar de tránsito habitual para centenares de tarifeños y visitantes en el tramo que llega hasta el puente, después del incendio.
Maderas quemadas, estructuras destrozadas y, lo que resulta todavía más preocupante, clavos y elementos metálicos que permanecen expuestos al cielo y que pueden convertirse en una auténtica trampa para quienes transitan por la zona. Es la foto del día, hace unos días tuvimos una similar con un clavo incado en un pie de una bañista en Valdevaqueros…
Y hablamos de un espacio frecuentado por vecinos, familias, niños y personas que utilizan diariamente este paseo.
¿A alguien se le ha perdido un tornillo?
Porque cuesta entender que una situación así pueda mantenerse en un espacio público sin que se haya actuado para eliminar inmediatamente cualquier elemento que pueda provocar un accidente MORTAL. Y aquí la pregunta ya no es solamente estética. Es una cuestión de seguridad.
¿Qué responsabilidad tendría la Administración si se produce un accidente después de haber sido advertida de la situación? Hace unos días este medio ya alertaba de la presencia de clavos que habían quedado hincados en la playa, hoy volvemos a encontrarnos con el mismo problema.

Y la pregunta es inevitable: ¿Dónde está el mínimo exigible en la gestión de un espacio público? No estamos hablando de pedir que todo esté perfecto. Estamos hablando de retirar elementos potencialmente peligrosos de un lugar por el que pasan diariamente cientos de personas.
Porque después, cuando ocurre una desgracia, llegan las preguntas. ¿Hay alguien al volante en Tarifa? ¿De verdad tenemos que esperar a que alguien se haga daño para actuar? ¿Otra vez?


Anterior foto del día en Vandevaqueros



