La foto del día es del pasado sábado, una noche en la que el tiempo dio una tregua y el cielo de Tarifa se mostró especialmente generoso. Sobre el horizonte apareció un halo lunar, un fenómeno atmosférico que se produce cuando la luz de la Luna atraviesa nubes muy altas y finas, formadas por diminutos cristales de hielo. Al pasar por ellos, la luz se refracta —se desvía— y dibuja ese anillo blanquecino y casi perfecto que rodea al astro.

La Luna, situada en el centro del halo, parecía suspendida dentro de un círculo de luz suave, como envuelta en un velo. El cielo, de un azul profundo, acompañaba la escena con calma, mientras abajo el pueblo descansaba bajo luces cálidas y silenciosas. Todo invitaba a la quietud y a la contemplación.
Estos halos no son raros, pero sí fugaces: duran poco y requieren las condiciones justas para dejarse ver. Por eso, cuando aparecen, transforman una noche cualquiera en un momento especial. Más allá de la explicación científica, fue una de esas escenas que recuerdan que incluso tras el mal tiempo, el cielo siempre encuentra la forma de sorprender y regalar belleza.


