Un vergel a pocos metros de un espacio que se disfraza de desierto. Un viento incansable que esculpe la arena con delicadeza y, al mismo tiempo, la arrastra sin pedir permiso. Así es Tarifa: contraste puro, belleza que no se deja domesticar.
La luz cae oblicua y alarga las sombras hasta volverlas casi eternas. La arena parece infinita, el cielo se abre como un lienzo en movimiento y el mar respira al fondo, discreto pero presente. En medio de ese escenario cambiante, el mejor amigo del hombre camina, olfatea, escucha. Para él no hay contradicción: hay mil sensaciones vibrando al mismo tiempo, sal en el aire, humedad en la brisa, texturas bajo sus patas.
Tarifa no regala postales previsibles; ofrece instantes. Cada día es distinto. Cada marea redibuja el paisaje. Cada viento lo reinventa. Lo que hoy es calma, mañana será fuerza.
Por eso hay que mirarla como se miran las cosas que importan: con atención. Porque su hermosura no es estática, es viva. Y en ese cambio constante reside su verdad. Es la foto del día obra de s_o_s_art
Mañana será diferente. Es Tarifa, tierra de contrastes.


