Palabras de aMor en lunes. Por María Eugenia Manzano

La señora que llevo a cuestas es como un trasplante que mi alma y mi corazón rechazan. María Velasco en Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos. 
Lunes, 12 de enero.
Suena «Space Oddity».
Absorta aún con la obra desde primera fila, no paro de leer el libro, que he comprado para regalo.
Cometemos faltas. ¡Adiós a la ortografía! Porque el amor es una lengua muerta.
Y yo agrego: el amor es falta.
Falta personal, entrada peligrosa, toque de red, tarjeta amarilla. Falta de cordura, ausencia de normas. Falta, auténtica falta, de obediencia a las leyes que el mundo obedece. Falta envolver este regalo.
El amor, como dice Rolón, es un asunto de perder, no de ganar. Uno debe convencerse de eso. Uno va hacia el amor sabiendo que va a perder, no para hacer un negocio, como dicen ahora. No examinas los números a ver si te da. Vas a perder, corres riesgos. Te pueden desalojar, exonerar, pueden engañarte. Lo que pasa es que lo que se recibe es tan milagroso, tan parecido a un milagro, que cualquier inversión que se haga es ventajosa. O sea, que sí vale la pena enamorarse.
Falta de productividad, pienso entonces, muerta de miedo. Ground Control to Mayor Tom!
¡Al miedo hay que abrazarlo! La mayoría de la gente teme y eso la vuelve detestable y amargada. El fascismo empieza por el miedo. El amor, como la vida, se expande en relación a nuestro coraje. La utopía nos pone patas arriba, es catástrofe aureolada.Una redada en la realidad. Combate el nihilismo como crimen organizado.
En el amor siempre falta personal, dice Santi. Y así es…
Preferimos vivir sin utopías porque pueden hacerse realidad, y la posibilidad de otras realidades es un insulto a nuestra sopa boba. Un insulto a nosotros, obreros a tiempo completo de este único mundo posible. 
Falta de perfección, el amor. Derecho a cagarla. Cometemos faltas. Posibilidad de decepción, de equivocación, de jodido sentimiento de culpa… y de asimilar lo insólito: la acogida, el refugio, la orilla del sur de Europa para el que achica agua en la patera… a la deriva del amor.
«No olvidéis acoger Extranjeros, pues algunos han recibido a ángeles sin saberlo» Hebreos 13:2. En el amor no se entiende de hipocresía.
Hay que tender la mano al monstruo cuando da miedo. Quien dice monstruo dice forastero, loco, extraño, lagartiano, predator, criatura. El Otro que habita en nosotros y no conocemos.
Falta de nombre, digo también, falta de compromiso al uso. Nos mudaremos al espacio estelar, allí montaremos el chiringuito. Nuestras almas tienen sed de estrellas, ¿quién va a confundirlas con ilusiones de casamiento?
La rutina nos sorprenderá como a los amantes de Pompeya, abrazados después de dos mil años.
Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos. Vendrán los aliens con tu cabeza de eccehomo, tu risa de niño. El extraño, el extranjero, tendrá tus canas y un palestino alrededor del cuello. Vendrá la atopía y tendrá tus manos enormes. Razas celestiales tendrán tu perineo. Vendrá un hombre espacial que bailará y cantará como tú. No sé si eres del espacio exterior. No es necesario que lo seas. Siempre has estado aquí.
Y hasta ahora no faltas nunca, aunque quieras. Siempre estás.
Suena «Starman 2012″.
(*) todo el texto en cursiva pertenece a la obra
«Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos» de María Velasco, de indescriptible belleza por su radical canto al amor en los tiempos que corren. ¡Larga vida! Y gracias infinitas. 

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