La desaparición de Manuel Jiménez Blanco ha concluido con el peor desenlace. El vecino de Tarifa ha sido hallado sin vida después de diez días de intensas labores de búsqueda que movilizaron a familiares, amigos, vecinos y cuerpos de seguridad. Según la información recabada, el cuerpo fue localizado en un trastero, poniendo fin a un operativo que mantuvo en vilo a la localidad desde que se denunció su desaparición.

Amplio despliegue ciudadano y policial
Durante los días de rastreo se organizaron batidas en distintos puntos del municipio, con especial atención al litoral este. Vecinos, allegados y voluntarios participaron en una búsqueda coordinada junto a Guardia Civil, Policía Local y Protección Civil.
Las actuaciones se centraron en enclaves como La Caleta y Guadalmesí, donde se inspeccionaron zonas de monte, senderos y antiguos búnkeres. El cuartel de la Guardia Civil sirvió como base para organizar los grupos de búsqueda.
El dispositivo contempló además el uso de drones y la posible intervención de buzos y perros especializados, dentro de un operativo supervisado por los servicios de seguridad.
Días de incertidumbre para la familia
En el transcurso de la búsqueda, la familia explicó que el último contacto con Manuel Jiménez Blanco se produjo a comienzos de mes, mientras que la última señal registrada en su teléfono móvil databa del 11 de febrero. Los intentos por rastrear el dispositivo no arrojaron resultados concluyentes.
Su entorno más cercano describió el área rastreada como un terreno especialmente complejo debido a la vegetación y la presencia de numerosas estructuras abandonadas. Durante esos días, familiares y amigos difundieron su imagen y solicitaron colaboración ciudadana, gesto que encontró una amplia respuesta entre los vecinos de Tarifa. La localización del cuerpo pone fin a más de una semana de angustia e incertidumbre en la ciudad.



