Mientras el cielo rugía y la naturaleza mostraba su rostro más salvaje, ellos estuvieron donde siempre están cuando más falta hacen: al minuto, en cada aviso, en cada calle anegada, en cada camino roto, en cada peligro que amenazaba a un vecino.
Este es el equipo de vías y obras, parques, jardines, cementerio y señalización vial de Tarifa, que la ha mantenido a flote en los días más duros. Trabajando anónimos, sin foco, sin aplauso, sin titulares, sin reloj. Eliminando riesgos del casco urbano, asegurando caminos, evaluando amenazas reales y convirtiéndolas, una a una, en nada. En tranquilidad. En seguridad.
Todo ello bajo el liderazgo de Carlos Blanco, un ejemplo sereno y firme. Un referente que demuestra que la equidistancia de los políticos no es un pecado compartido por todos, está demostrado que frente a funcionarios que olvidan que les paga el tarifeño, que mandan más que algunos políticos e imponen «su programación» sin rubor y ante la permisividad del jefe electo, con un buen liderazgo se hace piña…estas cosas son las que hacen que Tarifa no evolucione, pero hoy no toca, pero tocará…hoy es el día de reconocer a aquellos que son ejemplo del camino seguir.
No tuvieron horarios.
No tuvieron descanso.
No tuvieron tiempo para los suyos cuando el temporal lo reclamaba todo.
«¿Dónde puedo ayudar? »
Desde este medio, y en nombre de la ciudad, no basta con dar las gracias.
Hay que decir muchísimas gracias.
Gracias por estar ubicuos. Por aparecer en cada esquina donde un vecino os necesitaba. Por regalar calma cuando todo parecía incierto. Verlos aparecer ya era un bálsamo .
Y este reconocimiento no estaría completo sin mencionar a quienes también han sido muro y refugio: Protección Civil, Policía Local, Guardia Civil, y todas las personas anónimas que han trabajado sin descanso para evitar peligros y devolver la normalidad cuando el temporal golpeaba con fuerza. El alcalde, sin duda, también ha estado ahí, al pie del cañón.
Cuando pase el ruido, cuando la arena vuelva a su sitio y el cielo se calme, que quede algo claro:
Tarifa no estuvo sola.
Y eso, en los días en que la naturaleza manda, lo es todo.


