Después de varias semanas marcadas por un auténtico enjambre de borrascas, el tiempo ha dado un giro radical en Tarifa. El sol ha irrumpido con fuerza y, con él, una estampa poco habitual para estas fechas: colas de vehículos desde Algeciras, terrazas repletas y un animado ambiente en las calles.

La mejoría meteorológica ha actuado como un imán. Desde primeras horas del día, la carretera que conecta Algeciras con Tarifa registró tráfico denso pese al socavón, reflejo del interés de muchos visitantes por aprovechar la tregua climática. “Parecía un fin de semana de primavera”, comentaban algunos hosteleros, sorprendidos por la afluencia.
En el casco urbano, la escena hablaba por sí sola. Terrazas llenas, paseantes sin prisa y comercios con movimiento constante dibujaron una Tarifa viva, lejos de la calma que suele acompañar a la temporada baja. El paseo marítimo, bañado por la luz, volvió a ser punto de encuentro para residentes y turistas.
El contraste con los días previos —dominados por viento, lluvia y cielos grises— ha sido notable. La sucesión de frentes había reducido la actividad al mínimo, afectando especialmente a la hostelería y al pequeño comercio. Sin embargo, la llegada del buen tiempo ha permitido una rápida reactivación económica y social.
Tarifa demuestra así su capacidad de atraer público fuera de temporada, consolidándose como destino no solo veraniego, sino también como refugio invernal cuando el clima acompaña. Con el sol como protagonista, la ciudad vuelve a exhibir una de sus mejores versiones: la de las calles llenas de vida.



