Cerca de un centenar de personas acompañaron este lunes a AFITA, la Asociación de Fibromialgia y Fatiga Crónica de Tarifa, en una manifestación celebrada con motivo del Día Internacional de la Fibromialgia para reclamar una sede donde poder retomar su actividad asistencial tras meses sin espacio y sin soluciones.
La marcha arrancó desde la antigua sede de la asociación, en la calle San Sebastián, inmueble del que fueron desalojadas el pasado mes de diciembre ante el anuncio del derribo de la conocida Escuela del Congo para la futura construcción de viviendas de protección oficial, unas obras que a día de hoy continúan paralizadas. Desde allí, la protesta recorrió el casco histórico hasta las puertas del Ayuntamiento entre pancartas, aplausos y consignas denunciando el abandono institucional y reclamando el local prometido por el equipo de gobierno.
“Paradojas de la vida: tenemos una enfermedad que es invisible, al igual que nuestro local”, expresaban desde AFITA en un duro comunicado difundido coincidiendo con la movilización. La asociación denuncia sentirse “engañada, abandonada, dolorida e invisibilizada” después de haber abandonado su sede “por el bien común” tras recibir la promesa de que en febrero podrían trasladarse a un nuevo espacio adaptado en la zona de Albacerrado.
Según relatan, aquel inmueble no era solo una sede administrativa, sino “su segundo hogar”, un espacio donde durante años más de 200 mujeres recibían tratamientos y actividades fundamentales para sobrellevar enfermedades como la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica o la sensibilidad química múltiple. Fisioterapia, apoyo psicológico, taichí o terapias cognitivas formaban parte de un trabajo asistencial que llevaba más de dos décadas funcionando en Tarifa.
“Nos vimos obligadas a dejar nuestro centro de salud físico y mental bajo presión burocrática”, aseguran desde la entidad, lamentando que meses después continúen sin local, sin recursos y únicamente “con promesas incumplidas”.
La protesta contó además con el respaldo de numerosos vecinos y representantes de partidos de la oposición, que acompañaron a las afectadas durante todo el recorrido. Desde AFITA hicieron un llamamiento a la ciudadanía para mantener el apoyo y visibilizar una situación que consideran “injusta e insostenible”.
“Seguimos luchando cada día por tener una vida digna, pero estamos agotadas”, concluye el comunicado difundido por la asociación.



