El narcotráfico vuelve a exhibir músculo en el Estrecho y esta vez el golpe ha alcanzado directamente a la Armada Española. Tres embarcaciones semirrígidas utilizadas durante las maniobras militares Flotex26 desaparecieron en la zona de El Retín, en Barbate, tras ser presuntamente sustraídas por petaqueros vinculados al abastecimiento de narcolanchas.
Los hechos ocurrieron durante uno de los ejercicios desarrollados en este enclave militar de la costa gaditana, en el marco de las mayores maniobras anuales de adiestramiento avanzado de la Armada en el Golfo de Cádiz, el Estrecho y el mar de Alborán.
Las embarcaciones, de aproximadamente cinco metros de eslora y equipadas con motores fueraborda de 25 caballos, habían sido utilizadas por efectivos de Infantería de Marina en una operación de desembarco. Tras alcanzar la playa, el protocolo contemplaba ocultarlas temporalmente en la arena o mediante técnicas de camuflaje hasta el regreso de la unidad.
Sin embargo, cuando los militares regresaron al punto donde habían sido ocultadas, las tres lanchas ya no estaban.
Junto a las embarcaciones desapareció además diverso material especializado de elevado valor económico y operativo. Entre los objetos sustraídos figuran once trajes secos de intervención —valorados en torno a 1.800 euros cada uno— además de equipos de rastreo y equipamiento técnico utilizado en las maniobras.
El robo ha generado un profundo malestar dentro de la Armada, especialmente por el simbolismo del golpe: sustraer material militar en plena operación de adiestramiento y en una zona altamente vigilada evidencia hasta qué punto las redes asociadas al narcotráfico operan con sensación de impunidad en determinados puntos del litoral gaditano.
La denuncia fue presentada inmediatamente ante la Guardia Civil de Barbate, que mantiene abierta una investigación para localizar las embarcaciones y determinar la autoría de los hechos. Algunas informaciones apuntan incluso a que una de las semirrígidas robadas habría sido vista posteriormente realizando tareas de suministro de combustible a narcolanchas que operan en aguas del Estrecho.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa la creciente capacidad logística de las organizaciones vinculadas al narcotráfico en la zona, así como la normalización de escenas que hace apenas unos años habrían parecido impensables: grupos criminales actuando con tal nivel de audacia que ya ni siquiera dudan en apropiarse de material perteneciente a las Fuerzas Armadas.



