La verdad es siempre abundante. Los que perciben y reconocen que lo tiene todo no tienen necesidades de ninguna clase. (Un curso de milagros)
Lunes, 15 de junio.
Lo primero fue encontrarnos. Mirarnos en silencio, la mano en tu corazón, tu mano sobre mi pecho. Te veo y me veo, nos reconozco. Quienes logran la conexión, no necesitan palabras. Después, el trabajo personal que siempre abre compuertas, y atrevernos en el centro a compartir lo vulnerable. ¿Quién más pescará la luna a lomos de una ballena? ¿A quién más, igual que a F, será una carta la que le elija? ¿Alguien más decidirá su ritmo, en el centro del mandala, con menos prisa ya, con más calma, y con menos, tal vez, que hacer? Que danzar es asunto serio lo supimos enseguida, igual que insuflar en los huesos el aliento, la vida o la risa al cuerpo que va a nacer. Alegría. Hubo quien se echó la siesta igualito que un bebé. Hubo quien trajo luz a través de su presencia y sus manos. Había quien nos recogía recordándonos que sí, que cuando la cosa se ponga fea, que se pondrá, también podemos darnos un ea, ea, ea, ea… y seguir, que no es pá tanto, que la fiesta seguirá. La fiesta verdadera, la dionisiaca, con cata y con vino, con emoción, y con brindis por todo lo alto, ¡ay, qué sorpresa, JJ! Gracias, gracias y gracias. Así que no engancharse, ¡venga, vamos!, que en la sala del piso de arriba ya está J con la guitarra y P acompañando seguro con su diente de león. Mi rubia preferida y yo nos entretuvimos un poco -ya se sabe, lo del dos- y guiñamos el ojo a E. Y por la mañana, a Laudes. Con Dios fuimos en silencio y volvimos, que no se pierda ninguno, la mirada algo más limpia, nada nos turbe, dispuestos a respirar. Y vaya si lo hicimos, ¡qué viajazo!, subida de energía vertical o kundalini sagrada, ahó! Que ya no nos asustamos. ¿Y cómo volver después de esto? se preguntaba B. ¿Qué podemos aportar, sabiendo que la obra está hecha…? En Burgos o en París, ahora sí, quién sabe. R se propuso parar para armar la cooperativa, y otra R liderará. Confío mil por cien en esta empresa, consciente y transparente. Sistémica. También habrá poesía, y baile, y cajas (sólo torácicas), y curvas más que rectas normas, y fútbol con caridad, como dijo el monje de Silos. Hoy, hace veinticuatro años, también era Mundial.
Ángel Guinda
Lo diría una indígena y tendría razón.
“Ustedes tienen la vida organizada en cajas.
Nacen y les depositan en una cajita,
su casa es una caja, y las habitaciones
son cajas más pequeñas.
Suben a la casa en una caja,
bajan a la calle en una caja.
Viajan en una caja.
Duermen y hacen el amor sobre una caja.
A través de una caja ven el mundo.
Cambian de casa: lo meten todo en cajas.
Los Bancos y las Cajas hacen caja.
Y cuando mueren les introducen también en una caja.”
Todo está hecho para que encajemos.
Nos encajan la vida.
Algunos no encaja mos, y nos desencajamos.
(de Claro interior)



