El cierre perimetral instalado en la zona de acceso a varias escuelas de kitesurf de Tarifa ha generado un creciente malestar entre trabajadores y usuarios, que denuncian los problemas que está provocando tanto para la actividad diaria de las empresas como para la accesibilidad de personas con movilidad reducida. Es la foto del día, un frenrte más para la asociación AVANZA en Tarifa.
Las críticas se centran, en primer lugar, en la eliminación de plazas de aparcamiento en pleno mes de junio, cuando comienza la temporada alta y aumenta de forma considerable la afluencia de clientes y profesionales que deben transportar voluminosos equipos deportivos.

Según trasladan afectados, la zona ya sufría una importante escasez de estacionamiento y la reducción de espacios complica aún más el trabajo diario de las escuelas de kitesurf, uno de los principales motores turísticos y económicos del litoral tarifeño.
La instalación del vallado responde a las medidas de protección del entorno natural y de las aves que nidifican en la zona. Sin embargo, varios usuarios consideran que la ejecución del cierre resulta excesiva y describen el recinto como un espacio que «parece una cárcel», al impedir el tránsito habitual hacia las instalaciones.
Las críticas se agravan por las dificultades de acceso para las personas con movilidad reducida. Según denuncian, el cierre de una de las pasarelas habría dejado sin un itinerario accesible a las tres escuelas ubicadas en ese tramo, impidiendo el paso de usuarios en silla de ruedas y dificultando también el acceso a las tiendas y servicios existentes.
Los afectados consideran especialmente preocupante que una actuación promovida por una administración pública termine generando barreras de accesibilidad. Recuerdan que las instituciones deben ser las primeras en garantizar el cumplimiento de la normativa sobre accesibilidad universal y evitar que cualquier intervención deje aislados a usuarios o trabajadores.
Mientras se reconoce la necesidad de proteger el espacio natural, las escuelas y usuarios reclaman una solución que compatibilice la conservación ambiental con el desarrollo de la actividad económica, el acceso de los profesionales que trabajan en la zona y el derecho de todas las personas, incluidas aquellas con movilidad reducida, a utilizar unas instalaciones públicas sin obstáculos.




Un comentario
Si lo que se busca es proteger el espacio dunar y las aves , hubiera sido suficiente con vallar la zona del carril pero sin hacerlo también en la mitad de la playa. El problema ,limitado , era que desde el carril se accedía indiscriminadamente por unos cuentos a la playa sin utilizar las pasarelas pero, uan vez que se impide este paso desde el carril , que sentido tiene cerrar en la playa si nadie podía ir de vuelta mas que por las pasarelas o se encontrarían sin salida. Ademas existe un impacto visual y medioambiental que no se ha considerado, hemos pasado de una de las playas mas bellas de la comarca a una especie de cárcel sin ningún sentido. ¿Donde mas se hace esto? ¿ no hubiera sido suficiente en la playa con una señalización suave con cuerdas? Y claro, chorlitejos y sistemas dunares a proteger si, aunque limiten a los tarifeños el disfrute de sus playas, pero no en la zona de los hoteles. Los pasos actuales son escasos y separados y en la practica imposibilitarán no solo la practica deportiva si no el disfrute de la playa por familias , niños y colectivos discapacitados. Al final el acceso a las playas por los hoteles, los chiringuitos y parking de pago, una privatización de hecho de nuestras queridas playas….