Podrías pasar a escasos centímetros de ellos y no verlos. Camuflados entre la arena, inmóviles, casi imperceptibles, estos pequeños polluelos fotografiados por Pedro Álvarez el pasado 1 de julio en la playa de Los Lances resumen mejor que cualquier cartel, valla o campaña de concienciación por qué es imprescindible respetar las zonas protegidas de nuestro litoral.
Su mejor defensa es pasar desapercibidos. Y precisamente ahí reside también su mayor vulnerabilidad. Un simple paso fuera del recorrido señalizado, un perro suelto, un kite en zona indebida o cualquier descuido pueden acabar, en apenas unos segundos, con una nueva generación de aves que encuentra en Los Lances uno de sus últimos refugios.
Esta imagen nos recuerda que Tarifa no solo posee algunas de las playas más espectaculares de Europa. También alberga un patrimonio natural de un valor incalculable, tan extraordinario como frágil.
Las vallas no están ahí para molestar. Los carteles no limitan nuestra libertad. Están para proteger vidas que, muchas veces, ni siquiera somos capaces de ver.
Hoy, esta es mucho más que la foto del día.
Es una invitación a detenernos, mirar con atención y tomar conciencia del inmenso tesoro natural que tenemos la suerte de disfrutar… y de la responsabilidad que todos compartimos para conservarlo
Foto de Pedro Alvarez



