La corrida dejó siete orejas y dos rabos, tres toreros a hombros y un indulto, pero fue el regreso de ‘Triunfador’ a los corrales el que terminó convirtiéndose en la imagen más inesperada de la tarde
Tarifa vivió este domingo una de esas tardes de toros que difícilmente se olvidan.
Hubo triunfo, hubo faenas, hubo toreros a hombros y hubo un indulto. Pero también hubo algo que no estaba en el guion: un toro que, después de ganarse la vida, no quería abandonar la plaza.
‘Triunfador’, quinto de la tarde, de Lagunajanda, había protagonizado junto a David Galán uno de los momentos grandes del festejo. El público pidió el indulto y el presidente terminó concediéndolo. El toro, marcado con el número 26, nacido en octubre de 2020 y de capa negra mulata, había hecho honor a su nombre.
Lo que vino después fue otra historia.
Durante aproximadamente una hora y cuarto, ‘Triunfador’ se resistió a entrar en los corrales. Se intentó conducirlo con una soga y con palos, mientras la plaza esperaba. Finalmente, se optó incluso por apagar todas las luces del coso y dejar iluminado únicamente el acceso por el que debía regresar.
La escena, insólita, terminó convirtiéndose en uno de los grandes comentarios de la tarde.
En las redes, aficionados valoraron el indulto y el comportamiento del toro, pero también cuestionaron la organización de su salida y la falta de medios específicos para afrontar una situación que, precisamente por tratarse de un indulto, puede producirse.
“Para cuando un corral portátil? ¿Media docena de cabestros? Lecciones aprendidas”, apuntaba uno de los comentarios. Otro espectador calificaba de lamentable la actuación de la autoridad y de la plaza, pese a reconocer el mérito de los toreros y del toro.
Y mientras ‘Triunfador’ se resistía, la tarde ya había dejado números de auténtico triunfo.
Manuel Escribano cortó dos orejas al primero y una al cuarto. David Galán se llevó dos orejas y rabo ante ‘Gaditano’, premiado con la vuelta al ruedo, y repitió idéntico premio con ‘Triunfador’, indultado. Daniel Crespo cortó dos orejas en cada una de sus actuaciones.
Los tres terminaron saliendo a hombros.
Pero quizá la imagen que quede de esta corrida no sea solamente la de los tres toreros abandonando la plaza por la puerta grande.
Será también la de una plaza a oscuras, un pasillo iluminado y un toro que, después de haber conseguido el indulto, decidió que todavía no había llegado el momento de marcharse.
‘Triunfador’ ya había ganado su tarde.
Y, esta vez, también ganó su vida.




2 respuestas
Lo ke paso no tiene perdón.
No se puede dar una corrida sin medios .
Hes una vergüenza .
Baya un henpresario de la plaza .
Ke solo piensa en los dineros .
Si no se puede ke no sea henpresario .
Cuando se escribe también se rezuma ignorancia a raudales y sin que el «escritor» lo perciba….