El conato de incendio de ayer en Facinas vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que va mucho más allá de una avería: los cortes de verano en Bolonia, los generadores de hoteles y restaurantes de la N-340, los tendidos que preocupan por su proximidad y la muerte de aves por electrocución. Mientras tanto, grandes proyectos de almacenamiento energético ya han recibido autorización en el municipio.
A veces una noticia pequeña sirve para poner sobre la mesa un problema mucho mayor.

Ayer, un cable de Endesa cayó sobre una valla metálica en la zona de Vico, en Facinas, provocando un pequeño incendio que tuvo que ser sofocado por Bomberos de Tarifa e INFOCA. Para poder intervenir fue necesario cortar el suministro eléctrico, afectando principalmente a los vecinos de la zona.
El fuego fue controlado y no pasó a mayores, pero la imagen merece detenerse unos minutos.
Un cable eléctrico cae, entra en contacto con una estructura metálica y termina provocando un incendio en un territorio especialmente sensible al fuego.
¿Es simplemente una avería? Probablemente sí. ¿Debe servir también para preguntarnos si determinados elementos de la red necesitan una revisión más profunda? Ahí empieza el debate.
El problema aparece cuando llega el verano
Porque Tarifa no tiene un problema permanente de suministro eléctrico. Durante buena parte del año, la red funciona con normalidad.
La situación cambia cuando llega el verano. El incremento de población, la actividad turística y la concentración de negocios hacen que determinadas zonas sometan a la red a una presión mucho mayor.

Y Bolonia es el ejemplo más evidente.
Durante este verano se han sucedido los cortes en Bolonia y El Lentiscal, hasta el punto de que algunos establecimientos hosteleros han tenido que instalar generadores propios para poder garantizar su actividad.
El problema tampoco afecta únicamente a pequeños negocios. Hoteles y restaurantes situados en el entorno de la N-340 han tenido que adoptar soluciones propias ante la incertidumbre que generan determinadas interrupciones.
El Ayuntamiento ha reclamado explicaciones a Endesa y la compañía ha anunciado una inversión de unos 65.000 euros para renovar cerca de 1,5 kilómetros de red de baja tensión en Bolonia, además de sustituir apoyos y mejorar tramos subterráneos.
Es una actuación necesaria.
Pero abre otra pregunta: ¿Estamos reparando averías o estamos planificando la red que necesita Tarifa para los próximos años?
Cuando el problema no es que falte electricidad, sino que no llegue cuando hace falta, esta diferencia es importante.
Tarifa es un territorio que produce energía y que lleva décadas vinculado a ella.
Pero producir energía no significa necesariamente disponer de una red capaz de garantizar en todo momento el suministro que necesita un territorio turístico.
Un restaurante de Bolonia no puede esperar a que la red se estabilice para empezar el servicio de un sábado de agosto.Un hotel tampoco, ee ahí que algunos hayan terminado incorporando generadores.
Y esa quizá sea una de las imágenes más reveladoras de esta situación: en un municipio convertido en uno de los grandes territorios energéticos de Andalucía, algunos negocios turísticos necesitan generar su propia electricidad para asegurarse de que el servicio no se interrumpa.

Los cables también tienen otra factura
La conversación no termina en los enchufes. Tarifa es uno de los grandes corredores migratorios de Europa y sus tendidos eléctricos conviven con miles de aves que atraviesan el Estrecho cada año.
En septiembre se denunció la muerte de más de una veintena de cigüeñas por electrocución y colisión con tendidos eléctricos durante uno de los episodios migratorios. El problema de las electrocuciones de aves en líneas eléctricas no es nuevo y existen programas de adaptación y protección de tendidos.
Pero cada ejemplar muerto vuelve a plantear la misma cuestión:
¿Está suficientemente adaptada la red eléctrica a las características ambientales de Tarifa?
Y hay situaciones que también preocupan a vecinos en distintos puntos del término municipal, como determinados tendidos en El Cuartón, donde se ha señalado la existencia de cables situados a una altura extraordinariamente baja. No se trata de afirmar que toda la red esté deteriorada.
Se trata de preguntarse si los puntos más sensibles están siendo revisados con la rapidez que exige un territorio como Tarifa.

Y entonces aparecen las baterías
Aquí el debate adquiere una dimensión completamente diferente. Mientras todavía existen problemas concretos de suministro en los momentos de mayor demanda y se reclaman mejoras de la red, Tarifa está incorporando a su futuro energético grandes instalaciones de almacenamiento mediante baterías.
El proyecto ST Palmosilla, ya autorizado, contempla una instalación de baterías de ion-litio de 200 MW y 885,294 MWh de capacidad, con cuatro horas de almacenamiento.
Y PB Babor 7, también autorizado administrativamente, alcanza 66 MW y 198 MWh, con tres horas de duración.
Son proyectos de una dimensión considerable.
Y precisamente por eso deberían ir acompañados de información igualmente considerable.
¿Qué necesidades de red van a generar?
¿Qué nuevas infraestructuras eléctricas serán necesarias?
¿Cómo se integrarán en el territorio?
¿Qué medidas de seguridad se aplicarán?
¿Qué impacto tendrán sobre un espacio con valores ambientales tan singulares?
¿Y qué retorno tendrá para Tarifa?
Son preguntas especialmente relevantes porque organizaciones ecologistas ya han presentado alegaciones a estos proyectos planteando preocupaciones sobre su impacto ambiental, paisaje, biodiversidad y riesgos asociados al almacenamiento. Son posiciones de una organización, no hechos concluidos, pero forman parte del debate que existe alrededor de estas instalaciones.

Tarifa necesita una conversación global sobre su electricidad
Quizá ese sea el verdadero problema. Que cada episodio se analiza por separado. Un cable que cae en Facinas. Un corte en Bolonia. Un generador que arranca en un restaurante. Un hotel que necesita garantizar el suministro.Un tendido que preocupa en El Cuartón.Unas cigüeñas electrocutadas.Una inversión de Endesa.Una nueva planta de baterías.
Pero todo forma parte de la misma conversación: la infraestructura eléctrica de un territorio que está creciendo, que concentra actividad turística durante determinados meses, que tiene una enorme sensibilidad ambiental y que, al mismo tiempo, está llamado a asumir nuevas instalaciones energéticas.
Por eso lo ocurrido ayer en Facinas no debería quedarse simplemente en la noticia de un pequeño incendio. Debería servir para formular una pregunta mucho más importante:
¿Está Tarifa planificando la red eléctrica que necesitará dentro de 10, 15 o 20 años?
Porque si la respuesta es sí, es el momento de explicarlo.
Y si la respuesta es que todavía no, quizá sea precisamente ahora cuando haya que empezar a hacerlo.
No se trata de estar contra la energía.
Ni contra las baterías.
Ni contra las inversiones.
Se trata de algo mucho más básico: que la red que ya existe funcione con seguridad y garantías, que se proteja el territorio que atraviesa y que cualquier nuevo desarrollo energético forme parte de una planificación global, transparente y conocida por los vecinos…y el Ayuntamiento no está en esas, la transparencia es solo una promesa electoral.
Porque prevenir siempre será más barato —y más sencillo— que explicar después por qué nadie vio venir el problema.





Un comentario
Tambien Endesa tiene que revisar los cables en el casco Antiguo, da vergüenza de lo mal que están… Hace unos meses hubo un incendio en el mercado, nada mas hay que dar una vuelta en las calles y se ven lo mal que esta la situación…