La compañía invertirá más de 200 millones de euros en dos catamaranes eléctricos y en la electrificación de los puertos de Tarifa y Tánger City para crear el primer corredor marítimo verde entre Europa y África.
Baleària ha puesto a flote su primer fast ferry 100% eléctrico en los Astilleros Armón de Gijón. El buque está llamado a protagonizar un cambio histórico en las conexiones marítimas del Estrecho, ya que comenzará a operar entre Tarifa y Tánger en el verano de 2027, con una segunda unidad prevista para después del verano de ese mismo año.
El proyecto contempla la construcción de dos catamaranes con propulsión y alimentación exclusivamente eléctricas, que permitirán eliminar las emisiones directas durante la navegación, así como reducir el ruido y las vibraciones. Ambos buques formarán el primer corredor marítimo verde entre España y Marruecos.
La iniciativa supone una inversión superior a los 200 millones de euros, que incluye tanto la construcción de las dos embarcaciones como la electrificación de las instalaciones portuarias de Tarifa y Tánger City, una infraestructura fundamental para garantizar la operatividad de los nuevos servicios.
Un paso decisivo para el transporte marítimo del Estrecho
El presidente de Baleària, Adolfo Utor, ha destacado la importancia estratégica de este avance para la compañía y para la transformación del transporte marítimo. La puesta a flote, ha señalado, acerca la entrada en servicio de la primera conexión marítima completamente eléctrica entre Europa y África.
El proyecto pretende anticipar varias décadas los objetivos de descarbonización del sector, en un contexto en el que las navieras buscan alternativas más sostenibles para reducir el impacto ambiental de sus operaciones.
La nueva conexión tendrá en Tarifa uno de sus puntos estratégicos, reforzando el papel del puerto gaditano en el tráfico marítimo con el norte de Marruecos.

Dos catamaranes y más de 300 empleos directos
La construcción de los dos buques también está teniendo un impacto industrial significativo en los Astilleros Armón de Gijón. Según los datos facilitados por el astillero, el proyecto genera más de 300 empleos directos diarios en sus instalaciones, una cifra que varía en función de las distintas fases de ejecución.
A esta actividad se suma el empleo indirecto vinculado a la industria auxiliar y a los proveedores que participan en la fabricación de las embarcaciones.
El primer catamarán, de 87 metros de eslora, está construido con una estructura de aluminio diseñada para combinar ligereza y resistencia. Incorpora un sistema de almacenamiento energético con una capacidad de 14 MWh, uno de los elementos tecnológicos fundamentales para su funcionamiento eléctrico.

Próximos pasos antes de su entrada en servicio
La puesta a flote constituye uno de los principales hitos del proceso de construcción naval. La operación consiste en inundar de forma controlada el dique seco hasta que la embarcación comienza a flotar.
Una vez completada esta fase, el primer buque afrontará los trabajos de habilitación interior y la puesta en marcha progresiva de sus sistemas auxiliares. Posteriormente, realizará las pruebas de mar necesarias para comprobar su fiabilidad operativa y seguridad antes de su entrega definitiva.
Mientras tanto, los trabajos continuarán con la segunda unidad, que se construye en paralelo en el mismo dique.
Si se cumplen los plazos previstos, el verano de 2027 marcará el inicio de una nueva etapa para la conexión marítima entre Tarifa y Tánger, con una apuesta tecnológica que busca transformar el transporte de pasajeros en el Estrecho y avanzar hacia un modelo de movilidad marítima sin emisiones directas durante la navegación.



