Tarifa impulsa la apertura anual de negocios con una nueva ordenanza de terrazas que premia la actividad fuera de temporada y penaliza a los que abren menos de 6 meses. La noticia es de alcance y debido a las fiestas no ha tenido la repercusión debida. Analizamos «el paso» en la dirección correcta.
El Ayuntamiento de Tarifa ha dado un paso firme en la estrategia de desestacionalización económica con la aprobación de la nueva ordenanza fiscal de terrazas de mesas y sillas, una normativa que no se actualizaba desde los años 90 y que introduce un sistema de incentivos dirigido a los negocios que permanecen abiertos durante más meses al año.
La medida —que ha pasado discretamente por la agenda pública pese a su relevancia estratégica— introduce un modelo fiscal basado en tramos de apertura que premia la continuidad empresarial y penaliza la actividad exclusivamente estacional.
A partir de ahora, los establecimientos deberán solicitar obligatoriamente su autorización de terraza entre el 1 y el 25 de enero, indicando de forma expresa cuántos meses prevén mantenerse abiertos. Esta declaración jurada permitirá al Ayuntamiento controlar los meses reales de funcionamiento y aplicar la tarifa correspondiente tras las inspecciones previstas.
Las nuevas tasas quedan estructuradas en tres tramos:
Apertura de 10 a 12 meses: reducción aproximada del 50% respecto a la tasa anterior.
Apertura de 6 a 9 meses: pago equivalente al que se venía abonando, con un leve ajuste por actualización de precios.
Apertura inferior a 6 meses: incremento aproximado del 50% en la tasa, afectando especialmente a los negocios puramente de temporada.
El mensaje de fondo es claro: Tarifa apuesta por una ciudad viva los doce meses del año. La medida favorece fiscalmente a quienes sostienen empleo, vida urbana y actividad económica continua, y marca —en palabras de distintos agentes locales— “un paso decidido y valiente en la dirección correcta”.
Además de ordenar y actualizar un marco fiscal obsoleto, la nueva ordenanza introduce un criterio de corresponsabilidad: quien contribuye a la economía local durante todo el año, paga menos; quien concentra su actividad en apenas unos meses, asume un mayor coste por uso del espacio público.
Este movimiento municipal coincide con los altos niveles de ocupación registrados durante la reciente Navidad, pese al mal tiempo, reforzando la idea de que Tarifa comienza a consolidarse como un destino atractivo también fuera de temporada. La campaña festiva ha demostrado —una vez más— que la ciudad “brilla por sí sola” cuando existe oferta abierta y activa más allá del verano.
La medida no se plantea como un punto final, sino como el inicio de una línea de actuación orientada a fortalecer la Tarifa de invierno y primavera. Como recuerda la célebre idea atribuida a Aristóteles, evocada en el contexto del debate económico local, “empezar es más de la mitad del todo”.
El reto, a partir de ahora, pasa por integrar nuevas políticas complementarias que sigan estimulando la inversión local, el empleo estable y la apertura de negocios durante todo el año, consolidando a Tarifa como un destino preferente también fuera de temporada.
















Un comentario
Apostemos por el invierno en Tarifa, abriendo los negocios y hoteles que actualmente se encuentran cerrados, especialmente los dos que se encuentran en la entrada de Tarifa, el Tarifa Lances y el Events Tarifa, este último abierto con la promesa que era especialmente destinado para desestacionalizar la temporada.
Lo que no tiene sentido es abrir nuevos hoteles y urbanizaciones cuando en temporada alta está todo lleno y no se cabe. Playas llenas pueblo lleno y sin aparcamiento, falta de servicios y saturación. ¿Vendemos la esencia de Tarifa mientras la estamos perdiendo? Nadie gana con eso.