El cartel de un supermercado aparece abatido, vencido por la fuerza del viento tras varios días de temporal. La estructura metálica, aún en pie, sostiene apenas lo que queda del rótulo, mientras el panel principal yace inclinado sobre el asfalto, como una señal muda de lo ocurrido.

La imagen resume con claridad el impacto de estas jornadas de viento persistente y condiciones meteorológicas adversas, que han dejado a su paso pequeñas y grandes incidencias en distintos puntos del municipio. No se trata solo de una anécdota visual, sino de una estampa más de un episodio de tempestad que ha puesto a prueba infraestructuras, mobiliario urbano y la resistencia de elementos expuestos a la intemperie.

Cintas de seguridad delimitan la zona, recordando que el viento no solo arrastra hojas y arena, sino también estructuras que parecían firmes. El cartel caído se convierte así en un símbolo de estos días de clima adverso, en los que el paisaje cotidiano se transforma y deja imágenes que hablan por sí solas.
Una fotografía que no necesita explicación: el temporal también se escribe en hierro doblado y señales caídas.


