Tarifa ha despedido a las Misioneras de la Inmaculada Concepción tras 139 años de presencia ininterrumpida en el municipio con una Misa de Acción de Gracias celebrada en la parroquia de San Mateo y presidida por el administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia, en un acto que reunió a antiguas alumnas, familiares y numerosos fieles.

La marcha de la congregación pone fin a una trayectoria iniciada en 1886, año en el que la ciudad sufrió una epidemia de cólera que provocó una situación de precariedad sanitaria. Ante esta circunstancia, el entonces obispo Vicente Calvo y Valero promovió la llegada de la congregación para organizar la atención sanitaria y asistir a los enfermos.
El 16 de julio de 1886, festividad de la Virgen del Carmen, las religiosas llegaron al Foso a bordo del vapor Joaquín Piélago, procedentes de Cádiz, y fueron recibidas por el párroco Ignacio González. Al frente del grupo estaban sor Lourdes Vigo y Pascual y sor Purificación Mestre y Tortosa.
Su primera misión fue hacerse cargo de un antiguo hospital en ruinas, el actual Asilo de San José. En un año rehabilitaron el edificio y lo pusieron en funcionamiento. El centro se inauguró el 7 de octubre de 1887 y desde entonces desarrolló funciones asistenciales y sociales en la ciudad.
El inmueble funcionó durante décadas como hospital de caridad, colegio y paritorio. Con el paso del tiempo se transformó en residencia para personas mayores y personas sin recursos, manteniendo la labor pastoral y asistencial.
El 11 de julio de 1987, coincidiendo con el centenario de su llegada, la congregación recibió la Medalla de Oro de la ciudad en reconocimiento a su labor.
En la actualidad, la residencia de mayores San José dispone de 69 plazas, muchas concertadas con la Junta de Andalucía, y ofrece servicios de psicología, fisioterapia, terapia ocupacional y trabajo social, además de cocina y lavandería propias. Desde 2018 la gestión corresponde a la Fundación Gerón, especializada en atención a personas mayores.
La adquisición del inmueble por parte de la fundación abre una nueva etapa para el centro. Entre las líneas de trabajo en estudio figura una posible remodelación y ampliación que permitiría alcanzar alrededor de 90 plazas, actuación que se encuentra en fase de análisis.
La madre superiora, sor Pilar, ha confirmado que “hace tiempo que se estaba en el proceso de venta del inmueble”, decisión motivada por la falta de vocaciones religiosas, que ha reducido la presencia de la congregación hasta hacer inviable su continuidad en Tarifa.
Las religiosas que permanecían en el municipio serán destinadas a distintas sedes en España. Sor Pilar ha subrayado el cariño recibido por el pueblo tarifeño durante casi siglo y medio y ha recordado que permanece la huella de su labor en la historia social, educativa y sanitaria de la ciudad.


