Hay comentarios que explican mejor un pueblo que cualquier discurso institucional
Y ayer, en mitad del arranque del FCAT, uno de ellos resumió exactamente por qué este festival sigue teniendo alma 23 años después. La vuelta de la batucada fue un sonoro éxito…
“Todas estas personas, menos uno, viven en Tarifa. Cinco nacidos aquí. Y no piden nada. Al contrario: aportan ritmo, alegría, colaboración y cohesión de grupo con muchos ensayos. Todo de forma altruista”.
No hace falta añadir demasiado más.
Porque muchas veces el foco se lo llevan las fotos oficiales, los escenarios o los nombres visibles, la verdadera fuerza de pueblo sigue estando en la gente corriente. Vecinos que entregan tiempo, energía, ilusión e incluso su propia imagen para que Tarifa durante unos días se llene de música, color y vida.
Personas que ensayan después de trabajar.
Que colaboran sin esperar nada a cambio.
Que convierten las calles en una celebración colectiva simplemente porque creen en ello.
Y eso, sinceramente, debería equivaler a alfombras rojas por pura justicia divina.
Porque no hay campaña institucional capaz de fabricar lo que nace de manera natural cuando un pueblo participa de verdad en su cultura. La batucada, los pasacalles, los aplausos espontáneos, la sonrisa de quien se cruza con música en una esquina inesperada… todo eso no aparece solo. Detrás hay ciudadanos regalando horas de vida para que otros disfruten.
Quizá ahí esté una de las claves de la longevidad del FCAT.
Que después de 23 años sigue existiendo una comunión real entre festival y ciudadanía. No como eslogan vacío, sino como algo tangible que se ve en las calles, en los voluntarios, en quienes colaboran desde el anonimato y en quienes entienden que la cultura también se construye poniendo el cuerpo, el tiempo y el corazón.
En una época donde casi todo parece medirse en retorno económico o visibilidad inmediata, ver a tanta gente aportar alegría y son de manera altruista tiene algo profundamente valioso. Y también profundamente raro.
Así que sí.
En nombre de muchos: gracias.
Gracias sin medida.



