EL COMENTARIO DEL DIA
Jartibles fueron y se fueron
Carnaval, carnaval,
El carnaval siempre ha sido crítica, ironía y libertad. Las agrupaciones se suben al escenario y reparten opiniones a diestro y siniestro, señalando lo que consideran errores ajenos. Perfecto. Pero que quede claro: los aficionados también tenemos derecho a opinar y a criticar. No por estar encima de un escenario se tiene más verdad ni más autoridad que quien paga su entrada y sostiene el carnaval desde abajo.
Empezando por el jurado. Eso de “amigos de mis amigos” no es solo un comentario al aire, es una sensación que cada vez pesa más. Y aunque nunca llueva a gusto de todos, cuando la desconfianza es generalizada, el problema ya no es el resultado, es el sistema. Porque cuando se entra en ciertos berenjenales, hay que estar preparado para asumir las consecuencias.
En cuanto a las agrupaciones, hay que decirlo sin rodeos: muchas han estado muy por debajo del nivel que se espera. Falta trabajo, falta autocrítica y, en algunos casos, sobra conformismo. El carnaval no puede sostenerse solo con nombre o trayectoria; hay que demostrarlo cada año.
Nuestro pueblo no se merece el carnaval del teatro que estamos viendo. Por culpa de unos pocos, muchos se han ido apartando. Y eso sí que es una realidad dolorosa: un carnaval que pierde fuerza, ilusión y respeto año tras año.
Si esto sigue así, no hará falta que nadie critique desde fuera. Se estará apagando solo. Y eso sería la mayor derrota de todas.
NOTICIA COMENTADA


