La protesta de las ocho AMPAS de Tarifa no merece ni un segundo en TV Tarifa. Al menos, eso es lo que se desprende del último informativo de un ente público que cuesta a todos los tarifeños 408.000 euros al año y que, día tras día, parece más pendiente de los intereses de unos pocos que de la realidad de quienes pagan su factura.
En una ciudad de 18.000 habitantes, la movilización conjunta de las asociaciones de madres y padres de los centros educativos debería merecer, como mínimo, respeto informativo. Pero ni eso.
Ayer, en cambio, hubo espacio para discursos políticos ante la cámara de Benítez y Celia Rico, que ocuparon dos de las tres noticias del informativo. Sí tres noticias. La tercera fue una reunión de una veintena de personas que, según la cobertura ofrecida, consagra a Tarifa como destino de turismo de congresos.
Mientras tanto, ocho AMPAS protestan y la televisión pública mira hacia otro lado.
El problema de Tarifa empieza a parecerse demasiado a la cueva de Platón: una realidad proyectada en la pared, cuidadosamente seleccionada para que algunos crean que eso es todo lo que sucede. Fuera quedan los problemas cotidianos, las reivindicaciones ciudadanas y las voces que incomodan.
Lo verdaderamente triste no es solo que una protesta ciudadana desaparezca de la pantalla. Es que, ante semejante desprecio informativo, apenas se alcen voces para defender a quienes sostienen con sus impuestos este servicio público. El corporativismo, cuando se impone al interés general, termina convirtiéndose en una de las formas más eficaces de hundir una ciudad.
Nacho Trujillo es el responsable de este ente público y, por tanto, quien debe responder por sus criterios de gestión y de programación. Sobre otras cuestiones relativas a su actividad, existen asuntos distintos que requieren su propio tratamiento y la debida comprobación. No es necesario mezclarlos para señalar lo esencial: una televisión pública que silencia una protesta ciudadana y dedica su escaparate a una realidad cuidadosamente escogida está fallando a quienes la financian.
Los 408.000 euros anuales no son dinero de nadie en particular. Son dinero de Tarifa.
Y las ocho AMPAS, sus familias y sus reivindicaciones también son Tarifa.
La pregunta es sencilla: ¿a quién sirve TV Tarifa? Porque, a juzgar por lo que cuenta y por lo que omite, cada día cuesta más reconocer en ella a la televisión de todos.
El comentario del día aquí tiene el enlace al ¿informativo? de ayer



