Es la foto del día, del pasado sábado, la imagen hablaba por sí sola: varias bolsas de basura abandonadas al pie de un árbol, a escasos cinco metros de un contenedor perfectamente accesible. No es una escena excepcional, pero sí profundamente reveladora. Reveladora de una manera de estar en la ciudad que ignora lo común y desprecia el esfuerzo colectivo.


Porque aquí no hay despiste ni falta de medios. Hay decisión. La decisión de no dar unos pasos más, de trasladar la incomodidad propia al espacio de todos. Ese gesto mínimo —dejar la basura donde no corresponde— ofrece una medida bastante precisa de la catadura ética y ciudadana de quien lo comete. No es solo suciedad: es desdén.
De poco sirve limpiar calles, plantar árboles o invertir recursos públicos si persisten prácticas así por parte de algunos vecinos que, en realidad, no merecen llamarse como tales. La ciudad no se ensucia sola. Y tampoco se cuida sola. El civismo empieza en gestos tan simples —y tan básicos— como usar el contenedor que está justo al lado.



3 respuestas
Que poca vergüenza. Después queremos, pedimos y exigimos ,una Tarifa limpia.
Eso se abren las bolsas,y se busca cualquier papel que contenga algun dato y denuncia .
Pues en La Calle Castelar es todos los días lo mismo las quita por la mañana y a los cinco minutos hay bolsas de basura otra , deverian de poner un par de Cámaras y al que deje las bolsas multarlo con una Buena multa que le duela en el Bolsillo …
Con estás acciones, seguramente que la excelencia en el municipio está lejos, muy lejos