La foto de hoy no busca espectacularidad, pero lo dice todo. Es la imagen de una cartera vocacional, de esas personas que entienden su trabajo no solo como una obligación, sino como un compromiso diario con los demás. Siempre eficaz, siempre presente, con la sonrisa por delante, incluso cuando el tiempo no acompaña y el temporal convierte cada paso en un esfuerzo añadido.


No diremos su nombre, porque tampoco hace falta. Muchos la conocen, muchos la esperan cada día y muchos saben que, pase lo que pase, ella estará ahí. Llueva o truene. Con frío, con viento, con charcos o con prisas. Cumpliendo. Sumando. Llegando.
En tiempos en los que todo va deprisa, personas así nos recuerdan el valor de lo esencial: la constancia, la responsabilidad, el trato humano y el amor por un trabajo bien hecho. Son profesionales que no hacen ruido, pero sostienen lo cotidiano, lo que de verdad importa.
Este es un pequeño reconocimiento, sencillo pero sincero, a una gran profesional. Porque detrás de cada servicio público hay personas que ponen corazón, y hoy esta imagen es para ellas.


