El camino de la pasarela sigue regalando escenas que recuerdan por qué este entorno natural continúa siendo una auténtica válvula de escape a apenas cinco minutos del casco urbano de Tarifa.
Conejos escondidos bajo las tablas, patos cruzando el río, centenares de peces arremolinados en el puente del río Jara, aves descubiertas desde el observatorio y caminos que conectan naturaleza y silencio desde el camino de la Isla. Aunque este año el sendero ha sido recortado de forma difícil de comprender para muchos vecinos, sigue conservando algo especial.
La foto de hoy podría haber sido cualquiera de las pequeñas historias que suceden por allí cada día. Pero este trío nos obligó a parar.
Enorme semental y compañía, descansando junto al camino, vigilantes, tranquilos y perfectamente integrados en un paisaje que sigue sorprendiendo incluso a quienes lo recorren a diario.
Hay imágenes que no necesitan mucho más. Solo mirar y entender por qué Tarifa, cuando se conecta con su entorno, sigue siendo genuina.



