El enjambre de temporales que ha barrido el Estrecho en los últimos días no solo ha dejado lluvia, viento y cielos grises. También ha regalado estampas inesperadas, como esta: la arena avanzando silenciosa hasta cubrir calles y rincones urbanos, recordando que aquí la playa nunca está del todo quieta. Es la foto del día.

La imagen parece un espejismo: donde ayer hubo asfalto, hoy descansa una fina alfombra dorada. Es la huella del levante y del poniente, del pulso constante entre el mar y la tierra.
Tras jornadas marcadas por paraguas, charcos y abrigos húmedos, el parte meteorológico trae por fin una tregua.
El sol está previsto para mañana y, según las previsiones, podría acompañar a Tarifa durante al menos una semana.
Una noticia pequeña, pero bienvenida.
Porque después de tanta lluvia, la ciudad —como su playa— también necesita volver a respirar luz.



Un comentario
Que lo limpie el dueño.