Hay imágenes que son mucho más que una fotografía. Esta, tomada ayer en Afrikana, nos devuelve a otro tiempo. Nos conecta con los orígenes, con esa necesidad ancestral de interpretar el mundo y de dar forma a lo que nos rodea. Es la foto del día.
El tótem parece observar el mar. Su figura tallada, llena de símbolos y colores, nos habla de la acción humana, de la capacidad de transformar la materia, de imaginar lo que todavía no existe y de darle forma. Tallamos aquello que queremos ser. Construimos aquello en lo que creemos.
A su alrededor, la naturaleza hace el resto. Tarifa derrocha dones. Un paisaje extraordinario, una luz irrepetible, un territorio que parece haberlo recibido casi todo de la naturaleza.
Y entonces surge la pregunta: ¿qué estamos haciendo mal para no saber aprovechar mejor todo lo que esta tierra nos ofrece?
Quizá el problema no esté en lo que tenemos, sino en lo que hacemos con ello. En nuestra capacidad para convertir los recursos en oportunidades, la belleza en identidad, el patrimonio en cultura y el paisaje en un proyecto de futuro. En entender que un territorio no se construye únicamente dejando pasar el tiempo, sino tomando decisiones, imaginando posibilidades y trabajando para hacerlas realidad.
El tótem es una metáfora moldeable. Puede representar a una ciudad, a una comunidad o a una generación que tiene ante sí la tarea de tallar su propio futuro. La naturaleza pone el escenario; nosotros decidimos qué hacemos sobre él.
Porque tener un paraíso no garantiza saber vivir de él. Y mucho menos construir un futuro a su altura.
La foto del día. Una imagen para detenerse, mirar alrededor y preguntarnos si estamos dando a Tarifa la forma que merece.



