El Carnaval de Tarifa ya tiene rostro, voz y protagonistas. En un emotivo acto celebrado hoy, se han dado a conocer los nombres de las personas que encarnarán los papeles principales de una de las fiestas más esperadas del calendario local, marcando así el inicio oficial de los preparativos para unas celebraciones cargadas de ilusión y tradición.

Con orgullo y alegría, se ha anunciado que Jesús Franco Guerrero será el Pregonero del Carnaval. Sobre él recaerá la responsabilidad de abrir la fiesta con su palabra, su pasión y su profundo amor por las costumbres tarifeñas. Su pregón será el encargado de encender la chispa que dará paso a días de color, música y alegría.
El papel del inconfundible Dios Momo lo asumirá este año Juan Cádiz Vaca, figura emblemática del carnaval. Él representará la ironía, la libertad y el espíritu festivo que inundan las calles durante estas fechas tan especiales, convirtiéndose en uno de los grandes referentes de la celebración.
Por su parte, María José Parras ha sido designada como Diosa del Carnaval, un nombramiento que reconoce su elegancia y su vínculo con la fiesta. Ella simbolizará la ilusión y el brillo que hacen único al carnaval tarifeño, aportando ese toque de magia que siempre acompaña a estas jornadas.
Tres nombres propios que, según se ha destacado, representan a la perfección el talento, el compromiso y el corazón carnavalero de Tarifa. Con ellos se da el pistoletazo de salida a un programa de actos que invitará a vecinos y visitantes a compartir momentos inolvidables, a reír, a disfrutar y a sentirse orgullosos de una tradición profundamente arraigada.
El mensaje es claro y contagioso: “¡Que suene la música, que se llenen las calles y que viva el Carnaval!”. Tarifa se prepara ya para vivir intensamente unas fiestas que, un año más, prometen ser inolvidables.



Un comentario
¿De verdad tenemos que creer que para el Carnaval solo existe siempre la misma gente? Resulta cuanto menos indignante que, después de apenas dos años, vuelvan a nombrar pregoneros a los mismos de siempre, los mismos que ya lo fueron con su comparsa. Esto no es casualidad ni mérito nuevo: esto huele claramente a enchufe, favoritismo y amiguismo desde la Delegación de Fiestas.
En Tarifa hay muchísima gente que ha dado la cara por el Carnaval cuando no había focos, cuando no había aplausos, cuando salir era perder dinero y ganar críticas. Personas que han levantado esta fiesta desde abajo, que han hecho pueblo, que han mantenido viva la tradición año tras año, y que hoy siguen completamente olvidadas. Pero claro, esas personas no están en el círculo, no cantan pasodobles estratégicos ni tienen línea directa con quien decide.
El pasodoble que se cantaron a ellos mismos ha tenido efecto, eso está más que claro. Una autopromoción descarada que, lejos de dar vergüenza, ha sido premiada. Y así funciona esto: te lo guisas, te lo cantas y te lo comes. Mérito cero, enchufe cien.
Esto no es reconocimiento al Carnaval, es usar el Carnaval como escaparate personal y como premio entre amigos. Porque aquí ya no se valora la trayectoria, ni el sacrificio, ni lo que cada uno ha aportado a la fiesta a lo largo de los años. Aquí se valora quién eres, con quién te llevas y a quién le ríes las gracias.
Y lo más triste de todo es que se deja de lado a gente que, aunque ya no salga en carnavales, merece un respeto enorme. Gente que puso los cimientos de esta fiesta cuando nadie apostaba por ella, cuando no había subvenciones, ni escenarios, ni redes sociales. Gracias a ellos hoy existe Carnaval en Tarifa, pero parece que eso no importa si no formas parte del grupo de siempre.
Al final, el mensaje que se manda es claro: da igual lo que hagas por el Carnaval, da igual tu historia o tu esfuerzo. Aquí mandan los amigos, los de siempre, los que se reparten los reconocimientos entre ellos. Y mientras tanto, el Carnaval pierde diversidad, pierde justicia y pierde credibilidad.
En fin, otra muestra más de que en este pueblo no se premia el trabajo ni la memoria, sino las amistades. Y luego nos preguntamos por qué la gente se cansa, se aparta y deja de creer en las instituciones que deberían cuidar y respetar la fiesta.
Estribillo ;
Yo tengo un amigo en el ayuntamiento Sa Mu cha gente , es muy fiestero y me ha nombrado, pim pan pum, a mi otra vez de pregonero.