Llamarnos asesinos un delito consentido.Por Unodaqui

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IAM/http://unodaquialgeciras.blogspot.com.es/ «A toro pasao» y la frase hecha viene a lo justo, e incluso puede que de forma simplista ya que el tema tiene muchas aristas, en mi calidad de agredido de forma verbal y muy grave, lo que es transferibles a todos los que acuden a ver un festejo taurino, me ocupo de lo ocurrido el miércoles y viernes de Feria en los alrededores de la plaza de toros de Las Palomas.

El miércoles unos treinta individuos/as se concentraban tras una pancarta con el lema «Tortura» profiriendo todo tipo de insultos a los que acudían a presenciar un festejo de la llamada Fiesta Nacional o de Toros, y dada su impunidad y hasta protección, el viernes fueron más del doble. El insulto más repetido era el de «asesinos». Concentración frente a la cual se colocaba un amplio colectivo de la Policía Nacional, que implantaba  una zona de seguridad entre los insultadores y los insultados, que daba la impresión de que protegía a los que insultaban.Y hasta lo relatado fueron los hechos objetivos sin añadido o comentario alguno.

 

Asesino:el término se refiere originalmente a una persona que comete un asesinatoDicho lo dicho me planteo unas interrogantes a despejar según el criterio de cada cual, incluida la autoridad pertinente en las referidas a la legalidad vigente, comenzando por la de:¿Se puede llamar públicamente asesino a un persona a una persona asesino con total impunidad ?Llamar asesino a una persona es un delito a su honor e imagen y está tipificado como tal en el Código Penal.¿Estaban autorizadas estas concentraciones?: Se entiende por concentración, la concurrencia oncertada y temporal de más de 20 personas, con finalidad determinada. Autorización para la que hay que aportar, nombre, apellidos y documento oficial de identificación del organizador u organizadores, lugar, fecha, hora y duración prevista y medidas de seguridad previstas por los organizadores o que se soliciten de la autoridad gobernativa.Entrando en materia, para estos animalistas, un aficionado al toreo es un aficionado al asesinato. Y un torero, un asesino. Me resulta increíble, ilógico y hasta vergonzoso que no haya habido, desde que se inició esta perversión, demandas incluso en cantidades industriales contra los que tan gravemente nos injurian y calificándonos de asesinos.

Y llamarnos asesinos. es lo que han hecho miles de veces los animalistas públicamente y delante  de la policía, como ocurría el miércoles y el viernes de Feria en Algeciras. Y no pasa nada. Y no pasar nada al consentirlo, resulta como gran perversión que, socialmente un aficionado a los toros, es un aficionado al asesinato. Y una buena parte de culpa hay que colgarla en el gancho de los taurinos y aficionados al dejarlos hacer sin plantarles cara, siendo como somos muchos másUna injusticia consentida por la justicia y alentada cuando no generada por los que dicen que quieren cambiar España y lo quieren hacer comenzando por acabar con la Fiesta de Toros como si ese fuera el gran problemas de los españoles, por encima incluso del paro y la corrupción.

Y con relación a  los que el miércoles y viernes de Feria me llamaron asesino, tras una barrera de protección policial,me limito simplemente ha acordarme de sus respectivas reatas paternas y maternas, enviándoles un recuerdo escatológico.

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