Son las fotos del día. El viento, antiguo habitante de Tarifa, volvió a mostrarse en toda su crudeza. Rachas que alcanzaron hasta 130 kilómetros por hora moldearon el paisaje durante horas, dejando tras de sí una estampa poderosa, casi irreal, que hoy conforma la foto del día: los efectos de un temporal que transformó playas, paseos y estructuras en un escenario de fuerza desatada y belleza salvaje.


Las imágenes captadas tras el paso del temporal muestran pasarelas arrancadas y esparcidas como hojas, dunas desplazadas sobre caminos, arenas que conquistaron el asfalto y el mar desbordándose hacia la tierra, borrando durante unas horas la frontera entre ambos mundos. En la costa, el oleaje rompía sin tregua mientras la lluvia y el viento dibujaban un paisaje cambiante, verde y ocre, húmedo y desnudo.
Entre los daños más visibles, infraestructuras técnicas y elementos urbanos cedieron ante la violencia del viento, testigos mudos de una noche en la que la naturaleza marcó el ritmo. Sin embargo, junto a la huella del impacto, emerge también una imagen profundamente poética: la de una Tarifa que resiste, que se deja sacudir y vuelve a levantarse.
Este relato visual se completa con el vídeo cinematográfico de Ben Welsh, que aporta una mirada artística y serena al caos, capturando el movimiento, el sonido y la atmósfera de un temporal que no solo se sufrió, sino que también se contempló con respeto.
Hoy, cuando el viento comienza a amainar, las imágenes permanecen. Son memoria, advertencia y belleza. La prueba de que, en Tarifa, la naturaleza no se observa: se vive.



Un comentario
Podían quitar las pasarelas y guardarlas , por que más de una van a parar en las parcelas de algunos …