Tarifa no contará en 2026 con sus tradicionales Rutas Gastronómicas del Atún o el Ibérico, una de las iniciativas turísticas y promocionales más reconocidas del municipio durante los últimos años. Pese a haber sido pionera en la celebración de la Ruta del Atún y la Ruta del Ibérico, el Ayuntamiento, a través de la Delegación de Turismo, ha confirmado que no se recuperarán estas citas por segundo año consecutivo. Foto: Entrevista de la Cadena SER el pasado martes 27 a Juan Castro y Jorge Benítez.

La confirmación llegó en el último pleno municipal, a preguntas de la oposición. El responsable del área de Turismo, Jorge Benítez, fue tajante: “No tengo intención de recuperar las Rutas Gastronómicas y no reservaré ninguna dotación presupuestaria a ese fin”. Una declaración que despeja cualquier duda sobre el futuro de estos eventos y certifica su desaparición del calendario turístico local.
La no celebración de las rutas responde, según se explicó, a la decisión adoptada por la Asociación Gastronómica de Tarifa (A.G. Tarifa), a los problemas detectados en la justificación económica de ediciones anteriores —un hecho llamativo dada la trayectoria del proyecto— y a la incapacidad de la propia asociación para presentar una propuesta sólida de cara a 2025. Todo ello ha supuesto, de facto, la eliminación de tres de las grandes citas gastronómicas que durante más de diez años contribuyeron a la promoción turística y a la dinamización del sector hostelero.
Estas iniciativas, orientadas principalmente a la desestacionalización del turismo y al impulso de la restauración local, contaban con una subvención municipal de 30.000 euros. Su desaparición ha caído como un auténtico jarro de agua fría en el sector, que tras el pleno de ayer da por confirmada la “defunción” de unos eventos que fueron referencia y modelo para otras ciudades que posteriormente replicaron el formato con éxito.
La situación obliga a una reflexión profunda. Perder citas de este calibre en un municipio que necesita de manera urgente combatir la estacionalidad turística supone un claro paso atrás, difícil de comprender, especialmente cuando no se anuncian alternativas concretas que vengan a sustituirlas. Más preocupante aún resulta que la responsabilidad de esta pérdida recaiga, en gran medida, en el propio tejido empresarial hostelero, incapaz de articular un proyecto que en su día fue sinónimo de éxito y proyección para Tarifa.


