La Asociación Tarifeña de Defensa del Patrimonio Cultural, Mellaria, ha vuelto a alzar la voz para denunciar el progresivo deterioro de la imagen del casco histórico de Tarifa y la permisividad institucional ante intervenciones comerciales que, a su juicio, atentan contra el patrimonio cultural de la ciudad.
La asociación compara la situación de Tarifa con la de numerosos pueblos de España que cuidan con esmero su conjunto histórico, donde los negocios se integran de forma respetuosa en edificios de alto valor patrimonial. “Todo lo contrario a lo que ocurre aquí, donde parece que cualquier cosa vale”, lamentan desde Mellaria.


Como ejemplo, la asociación señala la reciente instalación de escaparates comerciales de estética agresiva en una sucursal del Banco Santander, situada frente a uno de los monumentos más representativos de Tarifa. Una imagen que contrasta notablemente con la que la misma entidad bancaria ofrece en otros municipios que sí protegen su patrimonio, optando allí por soluciones discretas y acordes con el entorno histórico.

Desde Mellaria recuerdan que las empresas buscan legítimamente su rentabilidad económica, pero subrayan que es obligación del Ayuntamiento regular, supervisar y poner límites para proteger el interés general. La ausencia de control y de criterios estéticos claros ha propiciado, según denuncian, la proliferación de actuaciones que responden a modas comerciales vinculadas al “ugly” o al “feísmo”, completamente ajenas al valor histórico del lugar.
La asociación recuerda además precedentes similares, como la cartelería de gran impacto instalada durante años junto a la Puerta de Jerez, uno de los enclaves más simbólicos del conjunto histórico. Pese a las reiteradas denuncias realizadas por Mellaria, aquella intervención solo desapareció tras el cierre del negocio, sin que mediara una actuación decidida por parte de la administración local.
Para Mellaria, esta situación evidencia la falta de una política firme de protección del patrimonio, una carencia que no solo degrada la imagen urbana, sino que pone en riesgo la identidad cultural y el atractivo histórico de Tarifa. “Un pueblo que no se cuida a sí mismo acaba perdiendo lo que lo hace único”, advierten.
La asociación insiste en la necesidad urgente de que el Ayuntamiento asuma su responsabilidad y actúe con criterios claros, coherentes y valientes, evitando que el casco histórico de Tarifa siga siendo un espacio sin normas ni respeto por su valor patrimonial.


