A los gestores públicos se les pueden permitir los errores, pero no las negligencias y aquí tenemos una de seis cifras, los 800.000 euros en bonos al consumo local de la Diputación que en Tarifa pasan de largo.

El enlace político y responsable entre Tarifa y Diputación tiene un nombre propio, Nacho Trujillo que es además responsable de medios de comunicación y prensa en el Ayuntamiento de Tarifa, sin excusa posible…. Errores de gestión tan dolosos como la pérdida de miles de euros para el comercio local de Tarifa y para los consumidores, por no comunicar, por no difundir siquiera en el Facebook del Ayuntamiento una oportunidad así (prácticamente dinero en efectivo para Tarifa), dejan poco a la imaginación. El plazo para inscribir comercios terminó ayer…El fallo tras él es en cadena y abre un incómodo debate. El resultado es que solo un pequeño puñado de empresas de Tarifa se han podido acoger a esta subvención al consumo local. Si es usted consumidor, ya sabe dónde tiene grandes descuentos en Tarifa.
No es un caso aislado, la falta de gestión en Tarifa como ciudad parte ya de mínimos inadmisibles: agua, luz, butano o transparencia. Hay un elefante en la habitación, ya salta a la vista de todos, no hay plan, ni director de orquesta. Cuando conoces un problema y no haces nada por evitarlo, eres parte del problema.
La campaña “Cádiz Vale Más”, impulsada por la Diputación de Cádiz y dotada con 800.000 euros en bonos al consumo, nació con un objetivo claro: estimular la actividad económica en municipios de menos de 40.000 habitantes. Comercios, establecimientos de hostelería y mercados de abastos podían adherirse dentro de plazo, mientras que los consumidores debían registrarse para beneficiarse de la fórmula “Gasta 20 €, paga 10 €”.
Sin embargo, en Tarifa, la iniciativa ha vuelto a dejar un sabor amargo. Ayer se cerró el plazo de inscripción de comercios y la ausencia —según denuncian voces del tejido empresarial local y ha constatado este diario— de publicaciones o comunicaciones oficiales visibles sobre los plazos de inscripción, habría mermado sustancialmente la participación de comercios de Tarifa. El resultado: una oportunidad económica que pasa de largo en uno de los momentos más delicados del año para el comercio y la restauración.
Una ayuda pensada para momentos difíciles
Este tipo de programas no son anecdóticos. En temporada baja, cuando el flujo turístico desciende y el consumo interno se resiente, los bonos al consumo actúan como un balón de oxígeno. Incentivan compras, atraen clientes y generan rotación de caja en negocios que sostienen empleo y vida urbana.
Perder —o desaprovechar parcialmente— una campaña financiada con dinero público no es un simple contratiempo administrativo. Tiene implicaciones reales: menos ventas, menos dinamización y una percepción creciente de desconexión entre la gestión institucional y la realidad económica local.
¿Fallo de comunicación o fallo de gestión?
Sin información cercana, el dinero se va por el sumidero. En políticas públicas, la ejecución importa tanto como el diseño. Una ayuda no comunicada es, en la práctica, una ayuda perdida que pagamos todos, incitando así el consumo en otras ciudades, el negocio es redondo para Tarifa.
Cuando empresarios y ciudadanos desconocen plazos, requisitos o procedimientos, la igualdad de acceso se resiente. Y cuando esto ocurre de forma reiterada, la crítica deja de ser coyuntural para convertirse en estructural.
La confianza también es economía
La economía local no depende solo de subvenciones o campañas puntuales, sino de confianza. Confianza en que las instituciones actúan con previsión, coordinación y sensibilidad hacia los ciclos reales del comercio.
Cada iniciativa perdida o mal aprovechada erosiona esa confianza. Y sin ella, cualquier estrategia de dinamización encuentra resistencia, escepticismo o simple apatía.
Tarifa ante un límite evidente
La sensación de “Tarifa pierde otra vez” no surge de un hecho aislado, sino de una narrativa que empieza a consolidarse entre parte del sector económico.
Porque la mala gestión —o la percepción de ella— sí tiene límites. Y esos límites se hacen especialmente visibles cuando afectan directamente al bolsillo de autónomos, pymes y consumidores.



Un comentario
Mucha ilusión de los que fueron engañando en los anteriores comicios, que ahora se vuelve en desilusión.
No hay un proyecto a seguir, no hay ideas, no hay soluciones, no hay compromiso, no hay comunicación, no hay nada. Eso sí, tienen redes sociales y buenos fotografos por que lo demás brilla por su ausencia.
El pacto de gobierno no hay por donde meterle mano, los que gobiernan, gobiernan para ellos, les da absolutamente igual el pueblo, este es un ejemplo de muchos.
Cuatro años perdidos respecto al resto de municipios de la provincia, después gastarán a estilo Gil (Marbella) para intentar revalidar el gobierno.
Que muchos están ahí para cobrar de la olla gorda y cotizar para tener una buena jubilación.