El jurado del concurso oficial del Carnaval de Tarifa dictó su veredicto, dando a conocer las agrupaciones premiadas en las modalidades de comparsas y chirigotas. La decisión pone el broche a varias jornadas de coplas, humor y crítica, que han vuelto a llenar de ambiente festivo el escenario carnavalero.

Modalidad de Comparsas
El primer premio ha sido para “La Última Cuerda”, seguida de “La Gracia Divina” en segunda posición. El tercer puesto lo ha obtenido “Los Artificiales”, mientras que “Los Trapos Sucios” ha quedado en cuarto lugar.
Modalidad de Chirigotas
En chirigotas, el máximo reconocimiento ha recaído en “Partido Vegano”. El segundo premio ha sido para “Los Padre Dios y Yo”, el tercero para “Mr. Levantichón”, y el cuarto puesto para “Los Condes de Montenmedio”.
El fallo del jurado ha sido recibido con expectación entre participantes y aficionados, en una edición marcada por la alta participación y la diversidad de propuestas sobre las tablas.
El concurso reafirma así el peso del Carnaval tarifeño dentro del calendario festivo local, consolidándose como uno de los eventos culturales más esperados del invierno.
La fiesta continúa ahora en la calle, donde agrupaciones y público seguirán compartiendo coplas y ambiente carnavalesco.




Un comentario
Lo primero, y que no se pierda, es felicitar a todas las agrupaciones de Tarifa por sus premios y por el trabajo que hay detrás de cada repertorio, de cada ensayo y de cada puesta en escena. Llegar a una final ya es un mérito, y eso hay que reconocerlo.
Ahora bien, una cosa no quita la otra. Desde mi punto de vista, al menos una chirigota de Algeciras debería haber estado en la final. Respeto la decisión del jurado, porque es su función valorar, pero eso no significa que la comparta. Y cuando año tras año se repiten ciertas sensaciones, es normal que surjan dudas y que la gente opine.
Aquí es donde creo que debemos ir más allá del simple resultado. ¿Qué modelo de carnaval queremos? Porque lo que está claro es que el formato actual del concurso bicomarcial no está convenciendo a todo el mundo. Y cuando un modelo no ilusiona ni motiva por igual, quizá toca replantearlo.
Hay agrupaciones que, tras una experiencia así, pueden caer en el conformismo y mantener la misma línea pensando que “esto es lo que hay”. Otras intentarán superarse, invertir más tiempo, más dinero y más esfuerzo. Pero también hay quien, directamente, puede plantearse si merece la pena concursar en estas condiciones.
Y aquí viene la reflexión importante: ¿no sería más justo recuperar el formato de muestra en el teatro, como se hacía antiguamente? Una muestra donde todas las agrupaciones recibieran el mismo trato y un reparto económico equitativo. Sin clasificaciones que generen divisiones. Sin comparaciones constantes que a veces no valoran lo que realmente significa el Carnaval en un pueblo como el nuestro.
Además, habría que analizar seriamente el dinero que se va fuera de Tarifa en la modalidad de comparsa. Las agrupaciones que salen a concursar en otras ciudades están representando a todo el pueblo, llevan el nombre de Tarifa con orgullo y mantienen viva nuestra identidad carnavalesca más allá de nuestras fronteras. ¿No deberíamos apoyar más a quienes nos representan fuera?
Porque al final, ¿qué estamos fomentando? Si el concurso provoca que algunas agrupaciones no participen por falta de medios o por desmotivación, estamos perdiendo cultura, estamos perdiendo cantera y estamos perdiendo afición. Y eso sí que es preocupante.
Un formato de muestra podría abrir la puerta a que todas las agrupaciones participaran, incluso aquellas que no pueden asumir los costes o la presión de un concurso. Así todas ganarían: el público, las agrupaciones y, sobre todo, el Carnaval de Tarifa.
No se trata de crear polémica por crearla. Se trata de reflexionar. De pensar si el camino actual es el que más beneficia a nuestra fiesta. Porque el Carnaval no debería dividir, debería unir. No debería desanimar, debería ilusionar.
Esta es solo una opinión, pero creo que es sano decir lo que uno piensa cuando se hace desde el respeto y con el único objetivo de mejorar lo que es de todos.
Viva el Carnaval de Tarifa. Que este sea un punto de reflexión y no una simple pataleta pasajera. Si queremos que crezca, habrá que atreverse a cambiar lo que no funciona.