La puesta en marcha de una gran planta industrial de procesamiento de atún en Marruecos ha encendido las alertas en el sector conservero del Estrecho, especialmente en localidades con tradición pesquera como Tarifa. El nuevo complejo, ubicado en la región de Casablanca, aspira a convertirse en una de las principales instalaciones atuneras del norte de África y podría influir en el equilibrio del mercado en el que operan muchas empresas gaditanas. Foto Gaictech
El proyecto ha sido desarrollado por la ingeniería española Gaictech para el grupo marroquí Tunamax y se sitúa en el Ecoparc de Berrechid. La instalación ha sido diseñada como un complejo industrial de gran capacidad que integra todo el proceso productivo, desde la recepción del pescado hasta el enlatado final, con un alto grado de automatización y sistemas de control que permiten cumplir los estándares exigidos por los mercados internacionales.
Según los datos del proyecto, la planta tendrá capacidad para procesar unas 15.000 toneladas de atún al año y producir más de 50 millones de latas, lo que la convierte en una de las conserveras más importantes del país. Su producción estará orientada principalmente a la exportación, con especial atención a mercados como Europa y Norteamérica.
Este nuevo impulso industrial en la otra orilla del Estrecho llega en un momento en el que el sector conservero tradicional del litoral gaditano intenta mantener su posición apostando por la calidad y la elaboración artesanal. En Tarifa, la tradición conservera sigue muy presente, con la producción de melva, melva canutera, caballa o distintas elaboraciones de atún que se elaboran siguiendo métodos transmitidos durante generaciones.
Frente a la producción a gran escala de estas nuevas infraestructuras industriales, el modelo que se mantiene en el sur de Cádiz continúa basado en la transformación artesanal del pescado y en la puesta en valor del origen y del producto local. Un enfoque muy distinto al de las grandes plantas automatizadas que buscan competir en volumen dentro de un mercado globalizado.
La apertura de esta macroinstalación en Marruecos vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la competencia en el sector atunero del Estrecho de Gibraltar. Mientras algunos analistas apuntan a que este tipo de proyectos refuerzan el papel industrial de Marruecos en la industria pesquera, en la costa gaditana crece la preocupación por el impacto que podría tener en un sector ligado históricamente al territorio y a su cultura marítima.


