Tarifa vivió este Domingo de Ramos una de esas estampas que valen más que mil previsiones: las mangas cortas han vuelto. Y lo han hecho en el momento perfecto.
Con un día más propio de playa que de inicio de Semana Santa, locales y visitantes se lanzaron a las calles —y a la arena— dejando atrás abrigos y chaquetas. Bermudas, camisetas y piel aún blanca al sol marcaron la jornada, en una imagen tan reconocible como simbólica: la del arranque real de la temporada.
El contraste era evidente. Mientras las cofradías iniciaban su recorrido, el ambiente en la ciudad respiraba ya a primavera avanzada. Terrazas llenas, paseos animados y, sobre todo, un dato que lo confirma todo: cerca del 90 % de los restaurantes abiertos, preparados para lo que está por venir.
No es solo cuestión de temperatura. Es una señal. Un indicio claro de que Tarifa empieza a despertar económicamente tras los meses más tranquilos. Que el pulso turístico vuelve a latir.
Porque aquí, cuando llegan las mangas cortas, no es solo que cambie el armario: cambia la ciudad.
La foto del día no deja lugar a dudas. Domingo de Ramos, sol, playa… y mangas cortas al fin.



