Hay imágenes que definen una ciudad. Y hay imágenes que la retratan sin necesidad de palabras. La foto de hoy es una de esas.
Cajas de plástico en el suelo. Producto expuesto sin orden, sin contexto, sin criterio. Da igual lo que se venda. El problema no es el contenido, es el continente. Es la forma. Es el mensaje. Un evento además organizado por el Ayuntamiento y a Federación de empresarios (FAET)
Porque una cosa es un mercadillo —con identidad, regulación y coherencia— y otra muy distinta es convertir un espacio público en algo que se acerca más a un “badulaque” improvisado que a un destino turístico que presume de imagen.
Y aquí es donde el asunto deja de ser anecdótico para convertirse en relevante.
No hablamos de una escena aislada ni de una práctica marginal. Hablamos de una imagen que ha sido publicada y proyectada como modelo de éxito desde las propias redes sociales del Ayuntamiento. Y eso abre un debate necesario.
Porque cuando lo institucional valida una imagen, está marcando un estándar. Y ese estándar, hoy, genera dudas.
Tarifa no compite solo con su viento o sus playas. Compite con la experiencia que ofrece. Con el cuidado del detalle. Con la percepción global de quién llega y de quién se queda. Y ahí es donde entran las responsabilidades.
La administración, por acción o por omisión. Y también el tejido empresarial, cuya federación no puede mirar hacia otro lado cuando lo que está en juego es la imagen colectiva.
Inhibirse también es decidir.
Porque no todo vale.
No todo lo que genera actividad genera valor.
No todo lo que vende suma.
No todo lo que se permite debería normalizarse.
Y esto no va de prohibir. Va de ordenar. De dignificar. De entender que el espacio público no es neutro: comunica.
Hoy, lo que comunica no está a la altura.
Tarifa necesita actividad, sí. Pero también necesita criterio.
Porque cuando una ciudad empieza a normalizar cualquier cosa, el problema no es lo que ocurre… sino lo que deja de importar.
Y ahí es donde conviene parar, mirar la imagen y decirlo claro:
Así no, es la foto del día.



