Llegan las primeras lluvias. Cambia la luz. Las playas empiezan a vaciarse. Los chiringuitos recogen parte de sus terrazas, las caravanas disminuyen, los atascos desaparecen y Tarifa recupera, poco a poco, una velocidad que durante meses parecía imposible.
Y entonces ocurre algo extraño. Tarifa se olvida del verano. Hasta el próximo verano. Y así llevamos años. Es un bucle.
Y quizá el verdadero problema de Tarifa no sea que tenga demasiada gente en verano. Quizá sea que seguimos gestionando el verano como si no supiéramos que va a llegar.
Este año hemos vuelto a hablar de la OPE, de los atascos, de los problemas de acceso al puerto, del aparcamiento, de la falta de efectivos, de aparcamientos listos y cerrados, de la presión sobre las playas, de la convivencia, de la limpieza, del ruido, del ocio nocturno y de una ciudad que, durante determinadas semanas, parece funcionar al límite.
No es una percepción aislada. En julio, representantes empresariales denunciaron que Tarifa volvía a colapsarse y reclamaron medidas que, según ellos, podían aplicarse con relativa facilidad. En agosto, la Policía Local puso sobre la mesa otra realidad: una plantilla de unos 40 agentes para atender tráfico, playas, Atlanterra y otros servicios, reclamando más efectivos para afrontar la carga del verano y la OPE.

Y hay algo todavía más revelador. En mayo ya teníamos un diagnóstico. Un estudio de la Diputación, solicitado por el propio Ayuntamiento, hablaba de una vulnerabilidad «estructural» de la movilidad de Tarifa y proponía intervenir de forma integral sobre tráfico y estacionamiento. Empezaron en julio con unos paneles que costaron 30.000 euros y se suspendieron en agosto con el inicio del montaje de la feria… Así vamos.
Entonces la pregunta es sencilla: ¿qué vamos a hacer este invierno con todo lo que ya sabemos? Porque ahora sí tenemos tiempo. Ahora no hay excusa para improvisar.
Hay que sentarse a hablar del verano cuando todavía falta mucho para el verano. Tarifa debería abrir este invierno un gran debate ciudadano, empresarial e institucional sobre cómo quiere vivir los próximos meses de julio y agosto. Y debería hacerlo antes de que llegue junio.
Hay asuntos que no pueden volver a pillarnos por sorpresa:
1. La OPE.
No podemos esperar a que comiencen las colas para empezar a hablar del tráfico. La OPE forma parte de nuestra realidad y necesita una planificación específica, coordinada entre Ayuntamiento, Policía Local, Guardia Civil, Autoridad Portuaria, navieras y demás administraciones implicadas.
2. El tráfico.
Si ya sabemos que determinadas jornadas pueden colapsar Tarifa, hay que diseñar las soluciones durante el invierno. No cuando la carretera ya está bloqueada.
3. El aparcamiento.
Tarifa necesita saber cuántas plazas tiene —no 600 listas y cerradas—, cuántas necesita y dónde deben estar. Y necesita que las infraestructuras que se construyan estén disponibles cuando llega el verano, no convertidas en una fotografía de una oportunidad perdida.
¿Un estudio? Bien. Pero ya sabemos todos de qué va… No nos escudemos ahí.
4. Los trabajadores.
¿Tenemos suficientes policías? ¿Suficientes trabajadores municipales? ¿Personal de limpieza? ¿Servicios de playa? ¿Servicios sanitarios? ¿Y en qué condiciones trabajan quienes sostienen nuestra temporada alta? ¿Están bien gestionados?
5. Los precios.
¿Qué modelo turístico queremos? ¿Un destino que aumenta precios porque puede o un destino capaz de mantener una relación razonable entre lo que cuesta venir y lo que se ofrece?
6. La vivienda.
¿Qué ocurre con las personas que trabajan en Tarifa durante el verano pero no encuentran dónde vivir? No podemos hablar de turismo sin hablar de quienes hacen posible que ese turismo funcione.
7. El ocio nocturno.
No se trata de estar a favor o en contra del ocio. Se trata de decidir qué ocio quiere Tarifa, dónde, hasta qué hora, con qué controles y con qué convivencia con los vecinos. Este tema es una cicatriz que hay que curar…
8. El respeto a las normas.
Velocidad, aparcamientos, residuos, ruido, ocupación del espacio público, convivencia en playas, autocaravanas, animales, botellones… Una ciudad turística no puede convertirse durante dos meses en una excepción permanente.
9. La limpieza.
La limpieza no puede ser una reacción a la cantidad de basura generada. Tiene que estar dimensionada para la población real que soporta Tarifa durante el verano.
10. La programación cultural.
Una ciudad que aspira a ser destino no puede conformarse únicamente con sol, playa, viento y terrazas. Tarifa necesita cultura, programación, actividad y propuestas capaces de generar identidad y también temporada.
11. El civismo.
Y esta quizá sea la conversación más difícil: ¿qué estamos dispuestos a exigirnos nosotros mismos?
Porque no todo se arregla con un Ayuntamiento, una policía o una ordenanza. También hay una responsabilidad individual.
El problema no es el verano. Es llegar al verano sin haberlo preparado.
Tarifa tiene una contradicción maravillosa y peligrosa: tenemos algo que millones de personas quieren.
Tenemos playa, viento, naturaleza, gastronomía, patrimonio, cultura, frontera, puerto y una identidad que no se puede fabricar en un despacho. Pero precisamente por eso tenemos que decidir qué queremos ser, porque crecer no significa necesariamente mejorar, y llenar las calles no significa necesariamente llenar la ciudad de bienestar.
Hay una diferencia enorme entre tener un verano lleno y tener un verano bien gestionado. Y esa diferencia se decide ahora.
¿Miras o sumas? ¿puedes destacar algún otro problema?





Un comentario
-600 no, 6000 plazas más, para que así puedan venir 60.000 personas más y Tarifa reviente de su existo.
-20 no 2000 bares de copas para seguir siendo un parque temático de la diversión y ocio
-100 no 1.000.000 de cañas vamos a plantar en la playa para que todos los que van a poder aparcar en las 6000 plazas de aparcamiento y que van a ir a los 2000 bares de copas, puedan mear en condiciones de intimidad en la playa.
-3 no 300 semáforos para poder regular el tráfico que originan esas 6000 plazas de aparcamiento ( realmente harían falta entonces 60.000 por efecto llamada) .