Vecinos cuestionan la climatización de la caseta municipal y el modelo de adjudicación de tres instalaciones y consideran que la edición de 2026 ha sido una de las más decepcionantes de los últimos años
La Feria de Facinas 2026 ha dejado un importante malestar entre vecinos y visitantes por diferentes aspectos relacionados con su organización y, especialmente, por las condiciones de la caseta municipal, donde las altas temperaturas llegaron a convertirse en protagonistas hasta el punto de condicionar la asistencia de parte del público.
Según las quejas trasladadas a este diario, algunos vecinos que acudieron el jueves decidieron no volver durante el resto de la feria ante la imposibilidad de permanecer en el interior de la caseta municipal debido al calor. La situación, según diferentes testimonios, no se limitó a una incomodidad puntual. La ausencia de un sistema de climatización capaz de hacer frente a las temperaturas provocó que numerosas personas abandonaran la caseta y buscaran el exterior para poder soportar el ambiente.
“En la caseta municipal sencillamente no se podía estar”, resume una de las quejas recogidas.
Un problema que ya se conocía
El calor no era una circunstancia imprevisible. Las temperaturas elevadas durante la celebración de la feria eran conocidas y, precisamente por ello, las críticas se centran en que las medidas adoptadas resultaron insuficientes. Para algunos vecinos, lo ocurrido no puede considerarse un detalle menor de la organización, ya que la caseta municipal constituye uno de los principales espacios de encuentro de la Feria.
Las quejas apuntan a que se podrían haber instalado soluciones provisionales de climatización o sistemas de microclima que, sin resolver definitivamente las carencias de la instalación, hubieran permitido reducir considerablemente el sofoco. El problema de fondo viene de lejos: Facinas continúa esperando el prometido cerramiento y climatización de su caseta municipal, una actuación que los vecinos llevan años reclamando.
Tres instalaciones adjudicadas a una misma empresa
Otro de los aspectos que ha generado preguntas entre vecinos está relacionado con las instalaciones que Facinas pone a disposición durante sus fiestas.La organización de la feria contempla la adjudicación de tres espacios: la caseta municipal, el puesto de codornices y la barra exterior.
Según fuentes consultadas por este diario, en las diferentes licitaciones concurrieron también propuestas de personas y empresas de Facinas, conocedoras de primera mano de las características de la feria, de sus gustos y de las necesidades del público local, sin embargo, las tres instalaciones terminaron siendo adjudicadas a una misma empresa «de fuera» que no conoce lo que hace falta de verdad aquí». «Las diferencias en las oferta fueron nimias, sin embargo las mejoras propuestas por la empresa local eran sustanciales » nos apunta un vecino.
Una circunstancia que ha provocado malestar entre algunos vecinos, especialmente porque, según las mismas fuentes, las propuestas locales incluían elementos vinculados directamente a la programación y a la identidad de la feria, como la aportación de artistas.
La cuestión no es únicamente quién obtiene una adjudicación, sino qué modelo de feria se quiere construir y hasta qué punto se tienen en cuenta las propuestas vinculadas al propio pueblo.
La codorniz, otro elemento en el punto de mira
Y si hay un elemento que forma parte de la identidad gastronómica de la Feria de Facinas, ese es la codorniz.
Este año también se han escuchado críticas sobre la pérdida de personalidad de este producto. Vecinos consultados aseguran haber echado de menos “el sabor de nuestras codornices” y consideran que las servidas en esta edición no han estado a la altura de años anteriores. Un tema no menor cuando se habla de tarifa y codorniz.
Más allá de gustos particulares, la cuestión vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la necesidad de preservar aquellos elementos que hacen reconocible a una feria y que forman parte de su memoria colectiva.
Una comparación que resulta inevitable
Las comparaciones son odiosas, pero en este caso también pueden resultar necesarias. Tahivilla, con aproximadamente la mitad de población que Facinas, dispone de una caseta municipal equipada con un sistema de climatización que permite mantener unas condiciones térmicas mucho más confortables durante sus celebraciones.
El contraste ha llamado la atención de algunos vecinos de Facinas: mientras una pedanía con menor población cuenta con una instalación preparada para afrontar las temperaturas del verano, en Facinas la caseta municipal volvió a convertirse este año en uno de los principales problemas de la feria.



