Asegura que escuchó gritos y cristales rotos, llamó al teléfono de la policía y acudió incluso a dependencias policiales, pero afirma que ningún agente llegó a personarse durante la noche.
Una vecina de la urbanización Tortuga II, en Tarifa, ha denunciado públicamente la falta de respuesta policial tras alertar de un posible incidente grave ocurrido en una vivienda cercana.
Según su relato, los hechos se produjeron sobre las 11:50 horas, cuando escuchó varios gritos procedentes de una casa próxima y, apenas unos segundos después, el sonido de cristales rotos.
Preocupada por lo que pudiera haber ocurrido, salió al jardín para comprobar la situación y, ante la imposibilidad de valorar lo sucedido desde el exterior, decidió llamar inmediatamente a la Policía Local solicitando que acudieran al lugar.
Al no presentarse ninguna patrulla, asegura que unos veinte minutos después se desplazó caminando hasta las dependencias policiales, situadas a escasa distancia de la urbanización, para informar personalmente de lo sucedido.
Según explica, durante la conversación con los agentes le realizaron varias preguntas sobre lo ocurrido. «Me preguntaron cómo sabía que había cristales rotos y les enseñé una fotografía», relata. La segunda pregunta, afirma, le sorprendió aún más: «¿Ha entrado en la casa para ver si había alguien?»
La vecina asegura que respondió negativamente. «No entré porque tenía miedo. Me parecía una imprudencia. Lo correcto era avisar a la Policía para que fueran ellos quienes comprobaran qué estaba ocurriendo», explica.
Siempre según su testimonio, desde la comisaría le indicaron que en ese momento estaban muy ocupados, aunque le aseguraron que un agente acudiría en cuanto fuera posible.
Sin embargo, la denunciante sostiene que ninguna patrulla llegó a presentarse, ni siquiera después de volver a llamar de madrugada, alrededor de las 03:00 horas.
«No pude dormir del miedo. No sabía si dentro podía haber alguien herido, si se había producido un robo o cualquier otra situación de emergencia. Nadie apareció en toda la noche», lamenta.
Un debate sobre la respuesta ante las emergencias
Este testimonio abre un debate sobre los tiempos de respuesta de los servicios de emergencia y la atención a los avisos ciudadanos cuando existe la sospecha de que pueda haberse producido un delito o que haya personas en peligro.
La situación plantea preguntas que trascienden este caso concreto: ¿es aceptable que un aviso de estas características quede sin comprobar durante horas? ¿Se están destinando los recursos suficientes para atender este tipo de incidencias? ¿Quién asume la responsabilidad si detrás de un aviso de este tipo existe realmente una persona que necesita ayuda?



