El Campo de Gibraltar se ha convertido de nuevo en escenario clave de una investigación internacional contra el narcotráfico, tras una operación que ha permitido frenar la entrada de toneladas de cocaína mediante asaltos directos a buques mercantes en alta mar. La actuación conjunta de Vigilancia Aduanera, dependiente de la Agencia Tributaria, junto con la Guardia Civil y la Policía Nacional, ha desarticulado tres organizaciones criminales que actuaban de forma coordinada en el entorno del Estrecho de Gibraltar.

La investigación, iniciada a finales de 2024, ha sacado a la luz un sofisticado entramado criminal especializado en recuperar alijos de cocaína directamente de contenedores marítimos antes de que los buques llegaran a puerto. En total, se han intervenido cerca de 2,5 toneladas de droga y se ha detenido a 30 personas, además de bloquearse bienes y activos valorados en varios millones de euros.
Asaltos a mercantes como método habitual
Lejos de las rutas tradicionales, las organizaciones empleaban técnicas propias de operaciones militares. Utilizaban polizones armados que accedían a los buques en plena travesía, sometían a la tripulación y extraían la cocaína de los contenedores. Parte de la mercancía era arrojada al mar mediante el sistema conocido como drop off, para ser recogida por embarcaciones rápidas cerca de la costa.
Una de las redes estaba vinculada al Balkan Cartel, responsable de la propiedad de la droga, mientras que otra estructura, integrada por ciudadanos colombianos, se encargaba del enlace con Sudamérica. La tercera organización, asentada en el Campo de Gibraltar, proporcionaba logística, combustible, embarcaciones y escondites temporales para la cocaína una vez en territorio español.
Operaciones frustradas y rescates exitosos
Uno de los episodios clave se produjo cuando un mercante con destino al Puerto de Cádiz alertó de la presencia de polizones a bordo, lo que permitió interceptar más de 1.300 kilos de cocaína. En otros casos, sin embargo, los asaltantes lograron su objetivo, extrayendo fardos armados con fusiles de guerra y actuando con extrema violencia.
La droga recuperada era trasladada a distintos puntos del Golfo de Cádiz, donde permanecía oculta en “guarderías” antes de su distribución por carretera hacia otros países europeos.
Un golpe al narcotráfico organizado
Las fuerzas de seguridad destacan que esta operación supone uno de los mayores golpes recientes al narcotráfico marítimo por el nivel de coordinación internacional y la peligrosidad de los métodos empleados. El uso de armas de guerra, dispositivos de geolocalización y grandes medios logísticos confirma la profesionalización de unas redes que habían convertido el Estrecho en una autopista clave para la cocaína con destino a Europa.















