Un arquitecto alemán quiso drenar el Mediterráneo ¿Cómo habría afectado a nuestras costas?

En la década de 1920, tratando de salvar a Europa de las inminentes crisis social, económica y energética, Hermann Sörgel propuso llevar el colonialismo a un nuevo nivel.

La idea se articulaba en varias fases. La primera consistía en cerrar el Estrecho de Gibraltar con una serie de presas que conectaban la ruta Tarifa-Tánger.

Herman Sörgel (Ratisbona, Alemania, 2 de abril de 1885 – Múnich, 25 de diciembre de 1952) quiso iniciar lo que pudo ser el megaproyecto más grande de la historia. Si se hubiera cumplido, habría causado un severo desastre natural que casi habría aniquilado a los pueblos de la región mediterránea.

El proyecto ‘Atlantropa’ incluía la desecación del mar Mediterráneo como desastre ecológico en el mar de Aral, dejando entre 600.000 y más de 2 millones de kilómetros cuadrados de tierra seca.

La idea constaba de varias partes. En primera instancia se cerraría el Estrecho de Gibraltar con una serie de presas que conectarán Tarifa-Tánger, otra que conectase Algeciras con la costa marroquí y una tercera que conectaría Algeciras-Ceuta. El objetivo de estas presas era detener el flujo de agua entre el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo para que el agua se evaporase naturalmente a razón de 165 centímetros por año de manera controlada hasta que provocara el descenso del nivel del mar sobre 100 metros en el Mediterráneo occidental y 100 metros en el Mediterráneo oriental -200 metros.

Este complejo de presas hubiera albergado una de las centrales hidroeléctricas  más  grandes y potentes del mundo, con una capacidad de 50.000 megavatios. Esta obra afectaría al Mar Negro, dejando el Mar Egeo y al Adriático desaparecido casi por completo, dejando menos del 20% de su antiguo esplendor.

Las costas de Italia y los Balcanes estarían conectadas, España y Marruecos lo harían a través  del Estrecho de Gibraltar, e Italia y Túnez desde Sicilia estarían tan cerca que se podría construir un puente.

La segunda parte del proyecto tenía como objetivo brindar a Europa un fácil acceso a las riquezas de África mediante la construcción de una línea ferroviaria desde Sudáfrica a Alemania que ingresaría a Europa desde el estrecho de Gibraltar, ya seco, y desde el puente de Túnez–Italia.

Sin embargo, el proyecto no se detuvo en el Mediterráneo, sino que se desarrolló a través del Magreb y el Sahara. Además, planeaba unir el río Congo y el lago Chad (el sexto lago más grande del mundo) para crear un mar interior que estará conectado por un nuevo río artificial, el Nilo II, que fluiría por el desierto del Sahara hasta el Mar Mediterráneo. El mar y su camino regarían la tierra desértica más grande del mundo para hacerla fértil y cultivable en la región del Sahel-Oeste y del Sahara-Magreb.

Debido a su enorme tamaño, costo e inestabilidad política en Alemania en la década de 1930, el proyecto no pudo completarse. Algunos nazis de alto rango intentaron salvar el proyecto, pero Hitler tenía otros planes y drenar el Mediterráneo no era su principal prioridad en ese momento.

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