La protesta de las ocho AMPAs de Tarifa no debería pasar desapercibida. Cuando ocho asociaciones de madres y padres se movilizan para denunciar la situación de la educación en el municipio, algo más que una discrepancia puntual merece atención.
Porque el deterioro de las condiciones educativas no siempre se manifiesta en grandes titulares. A veces se encuentra en los detalles. Como el que señala Teresa Medina sobre la limpieza de un colegio, que, según denuncia, recae sobre una sola trabajadora a media jornada.
Y es ahí donde Tarifa debe detenerse a reflexionar. Porque una cosa es anunciar a bombo y platillo medidas como la llegada del EOE y otra muy distinta es comprobar que los compromisos se cumplen. Un anuncio que se difundió con rapidez, pero cuya veracidad sigue pendiente de aclaración pública, sin que quienes lo proclamaron hayan ofrecido explicaciones que despejen las dudas.
La educación no se defiende con anuncios, ni se mejora con titulares. Se defiende con recursos, con personal suficiente, con condiciones dignas y con una gestión que responda a las necesidades reales de los centros y de quienes estudian en ellos.
Tarifa debe reflexionar. Y, sobre todo, debe preguntarse si está prestando a su educación la atención que merece. Porque detrás de cada reivindicación hay familias, docentes y alumnos que no deberían tener que salir a la calle para reclamar lo que tendría que estar garantizado.Es el comentario del día.



