Hay árboles que dan sombra y otros tienen una historia. Es la foto del día.
El viento de Tarifa lleva décadas moldeándolo como si fuera un escultor paciente. Rama a rama. Invierno tras invierno. Levante tras Levante. Hasta convertirlo en una figura imposible, inclinada hacia el mar, como si nunca hubiera dejado de resistir.
Bajo sus ramas han crecido generaciones de niños que lo han convertido en un castillo, un escondite o una montaña por conquistar. Hoy siguen trepando por su tronco con la misma naturalidad con la que sus hermanos lo hicieron hace años.
Y, cuando cae la tarde, el árbol cambia de oficio, preside junto a su gemelo, una plaza oficiosa donde vecinos y visitantes se sientan a conversar, esperar el atardecer o simplemente dejar pasar el tiempo frente al Café del Mar, con Los Lances respirando a pocos metros.
Quizá ese sea el verdadero encanto de Tarifa, que aquí hasta los árboles cuentan historias para quien sepa escucharlas.
Y algunos, como este, llevan toda una vida escribiéndolas con el viento. 🌬️🌳



