Lo más grave de esta imagen no es que el cartel del Bono Tarifa Más Cerca muestre una ciudad que NO ES TARIFA. Lo verdaderamente preocupante es lo que ese error representa para una campaña que, precisamente, pretende defender el comercio local, generar actividad económica y reforzar la identidad de nuestro municipio fuera de temporada. Un error que vuelven a repetir desde la Federación (FAET) y ante la dejación de funciones del ayuntamiento tras aportar más de 100.000 € de dinero público….no dicen siquiera la cifra exacta, lo que da idea de la transparencia que acompaña la imagen. Tarifa se va a la mierda.
Cuando una campaña para defender el comercio local ni siquiera reconoce su propia ciudad, es hora de mostrar la puerta de salida a sus responsables, otra vez . No se darán por aludidos porque tienen sus intereses personales, sin comillas, que, por cierto, no son los de Tarifa. Queda evidenciado en los carteles de este año y del año pasado, sin olvidar que «regalando dinero» no lograron colocar todos los bonos (Diputación en una campaña similar lo hizo en 4 minutos) , lo que multiplica la evidencia de la necesidad de una buena campaña de comunicación para cumplir objetivos.
¿No hay un mínimo de criterio profesional entre los socios de la FAET? Sí lo hay, lo que no hay es interés y sí intereses…Créanme cuando les digo que sólo les apunto la punta del iceberg, quizás deberíamos contarlo todo, esperaremos reacciones y finalizar investigaciones. Nos consta que este medio desde hace semanas ha tradado de contactar con los responsables públicos y empresariales, sin suerte, no les interesaba lo que iban a escuhar, de ahí estas líneas….y dijimos «Deja de intentarlo, nos toca a nosotros, «Por Un hijo de Tarifa»»
Hay errores que son anecdóticos. Y hay errores que retratan una forma de hacer las cosas.
No es un debate sobre si un cartel es más o menos bonito. Es una cuestión de rigor, de identidad y de respeto por el lugar al que supuestamente se pretende ayudar y en el que quiero que sigan jugando mis nietos sin ser expulsados a Algeciras. El comercio local es vital en ese plan, poca broma aquí. Toda la atención y respeto, por favor.
Una campaña de estas características no consiste únicamente en habilitar una plataforma, repartir bonos, organizar una charla o publicar un cartel en redes sociales. Debería ser una oportunidad para reivindicar el valor de nuestros negocios, reforzar el orgullo de pertenencia y demostrar que las instituciones conocen, entienden y defienden el territorio sobre el que actúan. Esa campaña está en marcha, pero no la hará ni el Ayuntamiento ni la FAET, ni le costará un solo euro al tarifeño…es otra forma de hacer las cosas.
Hace falta algo elemental: respetar Tarifa, prestar atención. Hacer una planificación profesional por niveles de audiencia y no por porcentajes de comisión. ¿Dónde podemos convencer a más tarifeños de la importancia de comprar en su comercio local? No hay que interpretar, solo medir audiencias locales.
Tarifa tiene comerciantes que levantan sus persianas cada mañana, autónomos que asumen riesgos, pequeños negocios que sostienen el empleo y empresarios que llevan años intentando sobrevivir en un entorno cada vez más complicado. Esa realidad merecía una campaña construida desde el conocimiento de la ciudad, con imágenes propias, audiovisuales, concursos, con sensibilidad y con una identidad visual coherente con aquello que se quiere promocionar, con una estrategia de comunicación profesional y no a criterio de comisionistas, ante la mirada complaciente de quien «soborna» con dinero público sin importar (es evidente) el tema en cuestión: el comercio local.
No son palabras duras, son descriptivas.
Siquiera se respeta la imagen de la ciudad, ¿Qué atención se está prestando al resto de la campaña? ¿Qué empresas de Tarifa han podido optar a programar (que por cierto no funciona) y diseñar esta campaña local? ¿o el soporte y la campaña para el comercio local se piden fuera despreciando al empresariado que se dice defender? La falta de transparencia de los responsables de la campaña con el dinero público dará que hablar….y vienen las elecciones. Esta acción requería un ejemplar concurso público y transparente. Increible el nivel.
Porque la comunicación institucional no es un adorno ni un trámite que se resuelve deprisa para cumplir el expediente. Es parte del servicio público con socios o ciudadanos. Y cuando se utiliza para defender la economía local, todavía debería exigirse más respeto.
Lo triste es que Tarifa no carece de identidad, de profesionales, de creatividad ni de recursos humanos capaces de construir una campaña a la altura de su nombre. Lo que no puede permitirse es que una iniciativa concebida para poner en valor lo nuestro termine transmitiendo precisamente lo contrario: que lo nuestro es secundario, intercambiable o prescindible.
Y ahí está el verdadero problema.
El comercio local necesita estrategia, no solo campañas. Necesita conocimiento del territorio, no imágenes IA de cualquier lugar. Necesita planificación, no improvisación. Y necesita instituciones que entiendan que cada detalle comunica. Y Tarifa no tiene nada de eso, los que están no dejan paso y los políticos miran a otro lado.
El futuro de nuestros pequeños negocios no se resolverá con un cartel equivocado. Pero tampoco se construirá desde una cultura de trabajo que prima la mediocridad, la dejación de funciones y la justificación de su cortijo. Cabe aquí preguntarse: ¿Qué dicen los soldados? ¿Qué dicen los empresarios? ¿Por qué permiten esto? ¿El malo es quien denuncia esto o quien lo permite? Tiempo de reflexión si Tarifa quiere un futuro real…
La cuestión de fondo es si entendemos el comercio local como un elemento esencial de la economía y la vida de Tarifa o como un asunto que se atiende de vez en cuando, con acciones aisladas y sin la ambición que merece.
Tarifa no necesita que sus campañas sean perfectas. Necesita que estén hechas con conocimiento, con cuidado y con una voluntad real de transformar las cosas. Lo que no puede permitirse es que una campaña para «acercar» Tarifa a su comercio empiece demostrando lo lejos que está de su propia identidad.
Qué pena me da mi pueblo….



