El Gobierno municipal de Tarifa ha salido al paso de las críticas por el retraso en la instalación de las torres de vigilancia en las playas con un argumento que ha generado sorpresa: asegura que la ausencia de estas infraestructuras «no incide en la calidad del operativo» y que el retraso responde a la necesidad de «preservar la seguridad y prevenir riesgos innecesarios entre los efectivos del operativo».
La afirmación, realizada por el delegado de Playas, Nacho Trujillo, abre un debate evidente. Si las torres de vigilancia no mejoran el servicio de socorrismo, ¿por qué se instalan cada verano y por qué forman parte del dispositivo de seguridad de las playas?
Más llamativa aún resulta la explicación ofrecida por el Ayuntamiento. El Gobierno sostiene que no puede colocar las torres hasta garantizar que estén en perfectas condiciones porque quiere evitar riesgos para los socorristas. Sin embargo, mientras esas estructuras permanecen fuera de servicio, los profesionales desarrollan su jornada a pie de playa, sin un punto elevado de observación y, en muchos casos, sin un espacio de sombra permanente durante horas de exposición al sol.
La contradicción no ha pasado desapercibida. Precisamente las torres de vigilancia no solo permiten una visión mucho más amplia del litoral para detectar incidencias con rapidez, sino que también ofrecen un puesto de trabajo más estable y protegido frente a las altas temperaturas que soportan los socorristas durante toda la jornada.
El Ejecutivo local insiste en que el operativo funciona «con todas las garantías», destacando que el servicio cuenta con 62 socorristas y seis ambulancias repartidos entre Playa Chica y Atlanterra, además de haber ampliado el número de días de vigilancia respecto a temporadas anteriores.
No obstante, el centro de la polémica ya no es únicamente el retraso en la instalación de las torres, sino la justificación ofrecida por el propio Gobierno municipal. Resulta difícil sostener que un elemento concebido precisamente para mejorar la vigilancia, la seguridad y las condiciones de trabajo de los socorristas «no incide en la calidad del operativo», al mismo tiempo que se argumenta que no se instala para proteger la seguridad de esos mismos trabajadores.
El PSOE había denunciado la ausencia de las torres al inicio de la temporada estival. El Gobierno responde recordando que en 2023 tuvo que organizar el servicio de salvamento desde cero tras llegar al Ayuntamiento y acusa a la oposición de intentar generar alarma.
Sin embargo, más allá del cruce político, las declaraciones dejan una pregunta que muchos usuarios de las playas se hacen: si las torres no aportan nada al operativo, ¿por qué forman parte cada verano del dispositivo de socorrismo? Y si la prioridad es proteger a los socorristas, ¿cómo se justifica que trabajen durante horas sin el refugio y las ventajas que precisamente ofrecen esas torres de vigilancia?




2 respuestas
Llevo unos días siguiendo este hilo de noticia ya que me parece catastrófico lo que está ocurriendo a estas alturas de la vida en este ayuntamiento, no me convence para nada ni a mí ni a muchos las excusas baratas del señor concejal junto a sus discípulos, tienes un año entero para gestionar todo el dispositivo y materiales e infraestructuras necesarias y garantizar el bienestar de todos tantos trabajadores como usuarios, ya que como bien se sabe en una torre la visión al horizonte es más amplia, es un lugar indicativo para que los usuarios tenga que acudir a este servicio te indique el lugar a cual dirigirse ya que las banderas no se aprecia a lo lejos y como no, un lugar de sombra para los trabajadores que están ocho horas a SOL.
Nefastas gestión por su parte todo los años lo mismo vendes un servicio que se queda corto pero que muy corto, motos que se paran en medio del mar con socorrista , torres y módulos deteriorados y lavando la cara con la FOTO INICIAL, esperemos y recemos que no ocurra nada que podamos lamentar después las culpas a los chavales.
Impresionante e impresentable la actuación -por omisión- y los argumentos para defenderla por el Ayuntamiento (personalizado en su Concejal responsable). Menos mal que este señor y su equipo no formaban parte de los guionistas de «Los Vigilantes de la Playa», se habrían cargado la mitad de las escenas en la playa…
Que desde un punto más alto se alcanza más visión del horizonte, se ve que no va con este ayuntamiento. A ver si van a rebajar el faro…
Esperemos asuman finalmente el «riesgo» y las instalen -esperemos sea así- por la tranquilidad de todos, empezando por los operativos.