Miles de personas siguieron la victoria ante Francia en pantallas gigantes, bares y plazas, convirtiendo la ciudad en una auténtica fiesta rojigualda. La Plaza del Perulero volvió a ser «El Estadio» de Tarifa.
Tarifa volvió a demostrar este martes que, cuando juega la selección española, el fútbol se vive de una manera especial. La semifinal del Mundial frente a Francia transformó la ciudad en un gran punto de encuentro donde miles de personas compartieron nervios, emoción y una alegría que terminó desbordando las calles tras el pitido final.
Desde primera hora de la tarde, vecinos y visitantes comenzaron a ocupar los diferentes espacios habilitados para seguir el encuentro. La pantalla gigante instalada en La Alameda congregó a cientos de aficionados, mientras que restaurantes y establecimientos como El Faro o La Cervecería registraron un lleno absoluto, con todas las miradas puestas en el césped.
Pero si hubo un lugar que volvió a convertirse en el auténtico templo del fútbol tarifeño fue la Plaza del Perulero. En pleno corazón histórico de la ciudad, el ya conocido como «El Estadio» reunió a centenares de aficionados que vivieron el partido como si estuvieran en la grada del propio estadio mundialista. Cada ocasión de España se celebró con un rugido colectivo; cada parada, cada recuperación y cada gol desataron abrazos, cánticos y una comunión difícil de describir.
La victoria de España sobre Francia no solo significó el pase a la gran final. También dejó imágenes de una ciudad completamente entregada a su selección. Banderas ondeando desde balcones y terrazas, camisetas rojas inundando las calles y una celebración espontánea que se prolongó hasta bien entrada la noche.
Porque el Mundial también se juega lejos del terreno de juego. Se juega en las plazas, en los bares, en las familias que se reúnen alrededor de una pantalla y en ciudades como Tarifa, donde el fútbol es una excusa perfecta para compartir emociones.
Anoche, Tarifa vibró. Tarifa celebró. Y, sobre todo, Tarifa volvió a sentirse orgullosa de ser España.
Ahora solo queda un partido. Noventa minutos para soñar con la cuarta estrella.




Un comentario
Me parece un acierto que se instale una pantalla en la Alameda para disfrutar y apoyar a la Selección Española. Es una iniciativa que une a la gente y demuestra que, cuando juega España, el país entero se vuelca. Eso es lo bonito del deporte.
Ahora bien, lo que no comparto es que, nada más acabar el partido, los políticos del equipo de Gobierno se suban al escenario para hacerse la foto y celebrar una victoria que no les corresponde.
Los protagonistas son los jugadores, el cuerpo técnico y la afición. Los políticos deberían saber estar, quedarse en un segundo plano y dejar que el momento sea de quienes realmente se lo han ganado.
No todo vale por un minuto de protagonismo. Hay que saber respetar el lugar y el momento. Ya está bien ome