Hay personas que llegan a un lugar y simplemente viven en él. Y hay otras que, sin hacer ruido, terminan formando parte de su gente.
Eso ocurrió con Borja Ferrer.
Después de recorrer los campos del fútbol profesional y vestir las camisetas del Xerez, Real Madrid Castilla, Ponferradina o Rayo Vallecano, eligió Tarifa para afrontar el partido más difícil de su vida. Aquí encontró mucho más que un lugar donde vivir: encontró amigos, abrazos sinceros y una familia elegida.

Quienes compartieron con él un café, una conversación, una comida o una tarde cualquiera hablan de un hombre humilde, siempre dispuesto a sonreír, agradecido por las pequeñas cosas y capaz de transmitir fuerza incluso cuando era él quien más la necesitaba.
Hoy el fútbol llora a un jugador. Tarifa despide a un amigo.
Porque las ciudades no solo dejan huella en quienes las habitan; también hay personas que dejan una huella imborrable en quienes las reciben.
Allá donde estés, Borja, ojalá nunca falte una pelota rodando, una guitarra sonando, una mesa rodeada de amigos y una copa alzada en tu honor.
Gracias por elegir Tarifa. Gracias por dejarnos formar parte de tu último equipo.
Descansa en paz. ❤️



