Hay algo que los niños saben hacer mejor que nosotros: entregarse al momento. No necesitan demasiadas explicaciones. Ven el mar y entran. Ven una ola y corren. Ven un horizonte y lo convierten en aventura. Quizá Tarifa necesite precisamente eso: volver a mirarse con ojos de niño, eso me lo recordaron este fin de semana. Gracias.
Disfrutar. Rendirse. Jugar. Imaginar. Dejarse sorprender. Porque un destino no es solamente lo que tiene. También es la actitud con la que lo vivimos.
Tarifa tiene mar, viento, naturaleza, luz, horizonte y una belleza que no necesita demasiadas instrucciones. Pero necesita algo más: ilusión e imaginación.
Que los adultos gestionen. Que planifiquen. Que ordenen. Que construyan, pero no nos olvidemos de ser niños…que no se nos olvide lo esencial.
Sin ilusión no hay camino de baldosas amarillas. Y quizá estos niños, jugando en el agua, nos estén dando hoy una pequeña lección: a veces, para encontrar el paraíso, solo hay que volver a disfrutar como cuando éramos niños. ¿con quién te sientes niño?
Tarifa y disfrutar como niños, no olvidemos lo realmente importante, ¿a qué hemos venido si no? Es la foto del día…



